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Qué voy a hacerle,soy feliz.
Cuando visité todas sus casas esparcidas por Chile, Pablo Neruda me enseñó que lo más importante para componer una Oda no es ser poeta. Cuando lees sus odas (escribió muchas, tantas que a veces me pregunto por qué no hizo una Oda a las odas) te das cuenta que lo verdaderamente importante es la pasión desmedida por aquello que las protagoniza.
Me gusta especialmente una que escribió para “el día Feliz”, que comienza diciendo algo así…
ODA AL DÍA FELIZ
ESTA vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy feliz.
(…)
Muchas veces me siento feliz y sorpresivamente la gente me pregunta qué me ha pasado para estar tan contenta, tan feliz. A veces les respondo que “nací así”, pero me gusta más cómo lo dice Pablo. Qué voy a hacerle, soy feliz.

Lo llevo en la sangre…
Hay cosas que tardan
Quizá es porque estamos acostumbrados a la filosofía de lo inmediato: todo lo tenemos y lo queremos ya. Quiero contarte YA esto que estoy pensando, por eso tengo un móvil. Quiero comprarme YA estoy que estoy viendo, por eso existen las tarjetas de crédito y débito. Quiero tener YA una casa de doscientos mil euros. Por eso existen las hipotecas. Quiero calentar YA un café. Por eso tengo un microondas.
Hemos ido inventando, poco a poco, una serie de accesorios y herramientas que nos ayudan a tener lo que queremos YA. Filosofía de la inmediatez. También por eso, supongo, existen las dietas milagro: para perder YA los kilos que sobran o que no me gustan.
Pero inevitablemente, hay cosas que tardan. Yo misma llevo dieciséis meses yendo semana sí, semana no al dentista para terminar de solucionar el desastre de años. Lo mejor es que nadie me nota nada: tengo que señalar dónde están los cambios. También llevo siete meses haciendo una dieta que no tiene nada de milagro: el único hecho mágico es que intenta inculcarme son nuevos hábitos buenos. Mi media es de un kilo doscientos de bajada… al mes.
Hay cosas que tardan. La que más tarda, es desarrollar la paciencia. Esa me va a llevar toda una vida.

Año Nuevo = Mudanza de Nuevo
No falla. Debe ser el culo inquieto (heredado por parte de abuela), debe ser que si me aburro me lio la manta a la cabeza. Como lo de Assange ya no me llena (nunca me llenó, ni siquiera para hacer una búsqueda de mi opinión personal sobre el tema) pues me he dedicado a preguntar a los porteros si tenían algún apartamento para enseñar. Y vaya si había. Hay.

¿Y eso de llevar la casa a cuestas, cómo es?
La cuestión es que el año pasado, justo antes de las Navidades, hicimos (demasiado deprisa) una mudanza. De mi ya casi olvidado piso compartido a nuestra casa de la Plaza Mayor de Madriz. He vivido durante un año en el centro del centro: el kilómetro cero éramos yo y mi ombligo. Preciados, el patio de mi casa. El Palacio Real, la cocina de los desayunos.
Vivir en Puerta del Sol tiene muchas cosas buenísimas y creo que cualquiera que se haga llamar “madrileño” debería pasar por una experiencia así. Pero también tiene cosas no tan buenas, no tan positivas: todo cuesta un 30% más que en cualquier otro barrio de Madriz. ¿Quieres mandarinas? Sí, a 2 euros el kilo. ¿Quieres una barra de pan? Por supuesto, a 85 céntimos la barra. Hasta los míticos chinos son más caros por la zona de Sol que en cualquier otro barrio de Madriz.
Se me ha pasado la fiebre del centro de ciudad. Nos mudamos, esta vez a Plaza de Castilla, un lugar que me trae muy buenos recuerdos. La mudanza ha sido decidida en función a cuatro pilares básicos: la calefacción central (he pasado la peor ola de frío polar en un ático sin calefacción, con un temperatura de 10 grados dentro de casa), la bajada en el precio del aquiler (pasamos de 850 a 800, que no está mal), el portero las 24 horas del día (una se ha cansado de ir a correos a por paquetes) y la abundancia de armarios (compartíamos un miniarmario de 3 puertas cuya falta de espacio me tenía hasta las narices).
Estoy inmnersa en cajas, precintos, y como siempre aprovechando para hacer limpieza general. No me puedo llevar ni un solo mueble de los escogí con mucho esmero y cariño hace menos de un año para decorar mi casita; pero los he puesto a la venta en varios canales de la web para que algún afortunado se los lleve baratísimos e impecables. Me he currado unas fotos que tienen a medio Madriz en vilo, esa alfombra roja os prometo que cautiva tanto que dan ganas de hacerse un vestido de noche con ella para atraer todas las miradas. En cualquier caso, el rojo dejará de ser el color de mi casa, pero no se preocupen, estamos trabajando en darle “el toque” a la nueva vivienda.

Mi primera cana
Tengo 28 años y 8 meses. Hasta ahora, no tenía ni una cana. Pero el otro día, mientras me peinaba, descubrí un pelo que brillaba un montón. Empecé a intentar aislarlo y cuando lo conseguí, lo agarré fuerte y fui corriendo a preguntarle a Arol si él creía que era una cana o simplemente un pelo plateado y mágico que me daría súper-poderes o algo así.
Los dos coincidimos. Es un pelo de los que te dan súper poderes. Lo malo es que sólo entra en funcionamiento de forma acumulada: tienes que tener muchos para que los superpoderes se manifiesten. ¿No sabes a qué superpoder me refiero? Evidentemente, a la sabiduría. Cuál va a ser si no!
Genial Maitena, por cierto…
La Vejez
Pensaba yo el otro día en los indicadores que a veces, se asoman a nuestras vidas, para recordarnos que somos un poco más viejos. Algunos de los ejemplos más fáciles son las arrugas, las canas, o los ardores de estómago.
Pero hay ejemplos mucho más rebuscados y extraños. Hoy os traigo la historia de cuando la abuela de Mirichán descubrió que ya no era tan joven.

Güeli, caminando hacia delante
Mi abuela, como muchos ya sabéis, es una moza asturiana de 72 esplendorosos años. Siete hijos y dos enviudamientos no han dejado muchas marcas en ella, que sigue desenvolviéndose sola para absolutamente todo. Hasta para echarse un novio.
La cuestión es que de un tiempo a esta parte, mi abuela está haciendo pequeñas cosas en su casa. No son reformas: son actos mucho más sutiles: quitar el antideslizante de debajo de las alfombras y directamente sujetarlas al suelo con chinchetas, dejar de ponerse tacones y utilizar zapatos bajos, cambiar su fabulosa bañera por un plato de ducha.
Ella no sabe que yo lo sé, pero he entendido que mi abuela tiene miedo a caerse, porque sabe que sus huesos probablemente ya no son los que eran. Porque percibe que su cuerpo no le responde como antes. Es el proceso natural de envejecimiento, un paso más dentro del ciclo naces-creces-terreproduces-mueres.
Dos vidas.
Ultimamente me siento como si tuviera dos vidas. La vida de Rumania, que es la que llevo viviendo durante los ultimos meses… y la vida que sucederá a partir del viernes, cuando aterrice en Barajas. Que la vida que empiezo el viernes sea mejor que la que tenia hasta ahora depende excusivamente de mi, y de las decisiones que vaya tomando. La sensación de CONTROL es importante y necesaria, aunque sea ilusioria y falsa…
¿O te crees que tienes tu vida controlada?
El concepto de control en psicología es muy importante. Lo definen como la habilidad para hacer que algo se comporte exactamente como uno quiere, y para que se dé el control hay algunos requisitos:
- Tiene que existir un objetivo.
En mi caso el objetivo es conseguir una satisfacción alta con mi vida en Madrid.
- Tenemos que ser capaces de percibir lo que está ocurriendo. Es decir: un proceso de atención, de conciencia y de evaluación.
Se supone que yo voy a darme cuenta de si soy feliz en Madrid o no.
- Tiene que darse una conducta de control, lo que significa que tenemos que hacer algo.
Es decir, que no voy a esperar sentada para que la felicidad llame a mi puerta, sino que voy a hacer algo para obtenerla. Voy a ser proactiva.
- Se compara el resultado de nuestras acciones con el objetivo inicial. Si se ha alcanzado el éxito, bien. Y si no, volvemos al paso dos: observamos qué ha fallado y emprendemos una nueva conducta de control.
Si las acciones que ponga en marcha en mi nueva vida en Madrid no me hacen feliz, analizaré que falla e intentaré cambiarlo.




