Expatriada (en Madriz)

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¡Que viene el 2012!

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Soy una firme partidaria de poner objetivos. Si los cumples, porque es genial la sensación de ir obteniendo cosas. Si no los cumples, porque habrás destinado el tiempo a hacer otras cosas que te gustaban más o te habrás dado cuenta de que realmente, no querías conseguir ese objetivo.

objetivos

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Written by Mirichan

diciembre 28th, 2011 at 9:14 am

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¡Que viene el BRIC!

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Cuando Arol y yo visitamos Sao Paulo este mes de Octubre, yo no podía dejar de alucinar en colores viendo lo enorme que es esa ciudad, la cantidad de rascacielos que tiene, las empresas gigantes que tienen oficinas (también gigantes allí). Lo que cuentan los periódicos de Brasil es completamente cierto: es un país con muchos recursos que podría tener un papel clave en un futuro no muy lejano, ahora que Europa demuestra que de seguir así, no será competitiva, innovadora ni viable.

Lo mejor es que Brasil no está solo. Hay otros tres países que se parecen más de lo que pensamos a él: tienen un montón de habitantes, un montón de recursos naturales gracias a que son países muy grandes, y un PIB que no para de crecer. Seguro que quien lea esto ya sabe de quiénes estoy hablando: son Rusia, India y China. El club conocido como BRIC.

Leyendo por ahí he encontrado estudios muy interesantes. Por ejemplo, que India y China podrían proveer de toda la tecnología que nuestro planeta necesite (de hecho, China cuenta con una oficina virtual para facilitar a las empresas europeas que contacten con las corporaciones chinas e importen sus productos). Rusia tiene petróleo y gas natural, y Brasil es uno de los mayores productores de muchos de los alimentos básicos en una dieta humana. ¿Quién puede competir con eso?

Por el momento, Arol y yo solo hemos viajado a una ciudad de Brasil y la impresión ha sido notable. Nos queda por conocer Rusia, India y China. Tres grandes viajes que nos darán mucha información para responder la pregunta de ¿si tengo que ir a trabajar a uno de los BRIC, a cuál me iría?


Written by Mirichan

diciembre 20th, 2011 at 7:30 pm

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Comer en Santander: el Picos de Europa

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No hay nada como visitar una ciudad con alguien que la conoce al dedillo. Con Santander tenemos mucha suerte porque tenemos guías locales, que no sólo nos tratan como la créme de la créme, sino que además, nos llevan a sitios que están a la altura. Y es que a veces, puedes tener suerte descubriendo un sitio para desayunar, pero como te equivoques, te puedes llevar una decepción muy gorda y que encima, la frustración se contagie a la ciudad.

Cuando estuvimos en Santander, para comer nos llevaron al Picos de Europa. Muchos lo llaman el “Vips de Santander”, porque su carta se parece mucho a la de los resturantes Vips que hay en algunos puntos de España: platos sencillos pero que te sacan del paso, como sandwiches, bocatas, hamburguesas, un menú del día competitivo, etc. Además, tiene la ventaja de que está muy céntrico, con lo que es fácil llegar a él mientras estás recorriendo la ciudad.

Yo pedí una hamburguesa de pollo a la barbacoa y me sorprendió muchísimo. Me esperaba que fuera de pechuga de pollo, pero no, era de hamburguesa de pollo. Eso se agradece, porque a veces una se cansa de tanta pechuga a la plancha. Además, tenía salsa barbacoa, que le daba un sabor muy diferente. Para ser una persona que no disfruta mucho con las carnes, hay que decir que la hamburguesa del Picos de Europa me encantó. Me acordé mucho de mi amigo Luis, que es un profesional de las hamburguesas y le hice muchas fotos a la mía, para poder enseñársela y que me diera su opinión. (Va por tí, Luisete!!)

hamburguesa en santanderEsta es la hamburguesona tal y como me la trajeron: ¡el pan es de verdad!

 

hamburguesa en santanderEsto fue lo que ví cuando la abrí: ¡cebolla caramelizada y salsa barbacoa!

 

Meli con su hamburguesaY aquí tenemos a Meli con su hamburguesa, que era igual a la mía.

 

Compartí con mis comensales una ensalada de tomate con ventresca de bonito del norte, que me supo a gloria. Y para terminar, un cafetín que estaba muy rico. Nos dejaron una sobremesa todo lo larga que quisimos, y luego nos fuimos a seguir paseando por la infinidad de Santander (por algo le dicen Cantabria Infinita, no?).

 

Written by Mirichan

diciembre 17th, 2011 at 9:25 am

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Cameo

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Teniendo un fotógrafo como marido, los viajes se convierten en unos cuantos miles de fotos. Vamos paseando por las calles del lugar y Arol se va deteniendo, aquí y allí, para hacer esta y tal otra foto. Al principio yo posaba con tal o cual cara, pero después de las primeras quinientas instantáneas el tema se vuelve soberanamente aburrido.

Afortunadamente, a Arol se le ocurrió la maravillosa idea de regalarme en Febrero una cámara de vídeo. Es una de esas pequeñitas, sin grandes opciones ni controles. Grabar, parar, algo de zoom y nada más. Suficiente para mí. Desde ese momento, los viajes son mucho más agradables, porque mientras Arol se entretiene haciendo fotos, yo voy con mi Cameo caminando por la calle, enfocando cosas y parloteando sola. Al principio me daba vergüenza que la gente me viera, pero ahora me considero una autora de videodocumentales sobre mi propia vida.

Durante este año he dirigido (porque sí, hay que ser directora, hay que decir a los protagonistas lo que vas a preguntar o lo que quieres filmar, para que se preparen) 10 vídeos y he aprendido muchas cosas como la importancia de la música, de los silencios y de las tomas más cortas donde solo muestras algo que quieres enseñar en dos segundos.

¡Tengo muchas ganas de que pasen veinte años para poder verlos de nuevo otra vez!

 

videos de viajes

 

Written by Mirichan

diciembre 3rd, 2011 at 5:33 pm

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Olha que coisa mais linda, mas cheia de graça…

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Una de mis grandes deudas pendientes con el mundo era hasta hace pocos días, Brasil. Es un país atractivo a más no poder, dentro de America del Sur pero diferente a todo el resto. Hace mucho tiempo que yo quería visitar Brasil y por fin lo he hecho.

Como es un país tan grande y sólo teníamos cinco días, decidimos dedicarlos integramente a la ciudad de San Pablo. Si Brasil fuera Estados Unidos, Brasilia seria Washington (una capital construída a propósito para cumplir con ese cometido, institucional y formal), Río de Janeiro sería Los Ángeles (donde las chicas van a hacerse famosas… pero con los Carnavales en este caso!!) y Sao Paulo es ¡¡Nueva York!! Capital económica a tope, con un montón de rascacielos, tráfico mortal y una quinta avenida que se llama Avenida Paulista. Hasta tiene una especie de Empire State, que es el edificio Banespa, sede actual del Banco Santander que te deja subir a su piso 34 a disfrutar de una vista panorámica genial de la ciudad… completamente gratis (anoten esto, porque es una visita imperdible).

sao pauloVista de rascacielos, impresionante selva de cemento. Foto de Arol.

Durante estos días he comido la comida de los brasileños: feijoao con arroz. Pidas lo que pidas, todo lleva como guarnición un buen montón de arroz blanco, que has de mezclar con las famosas alubias pintas. La verdad es que resulta barato alimentarse así, porque llena mucho y cuesta poco; tuve la suerte de que me gustó y lo disfruté yendo a los sitios más locales que os podáis imaginar. Allí donde iban los currantes de las obras, allí estaba Mirichán; siendo la única mujer en un lugar lleno de hombretones hambrientos. Un dato extraño es que no comen pan con la comida, supongo que el arroz y las fabes pintas son suficientes hidratos de carbono.

feijoaiUna de nuestras comidas en Sao Paulo... Foto de Arol

Lo mejor gastronomicamente hablando es que hasta en el sitio más cutre, cuando terminas de comer, te ofrecen un “cafetinho” por cuenta de la casa. Se trata de un poco de café puro (poco más de un chupito) que hacen con el tradicional sistema de la manga de algodón. No he tomado café más bueno en mi vida; si en Argentina me quejaba de que el café era caro y muchas veces con leche en polvo y sucedáneos extraños, he de decir bien alto que en Sao Paulo el café está buenísimo, es baratísimo y la gente lo disfruta habitualmente. ¿Será por eso que los brasileños no toman mate? (recordemos que argentinos, paraguayos y uruguayos sí lo toman).

Y ya para terminar de despacharme con la gastronomía, decir que en Brasil he descubierto una variedad de naranjas que se llaman “naranja-pera“. Por fuera son  como una naranja normal, sólo que tienen la piel más dura y de color verde (no se ponen nunca naranjas, no es una cuestión de maduración). Por dentro parece una naranja normal pero el sabor… es exquisito. Un poco más dulce que las naranjas, buenísimas! Me gustaron tanto que comía dos todos los días, y no sé qué haré sin ellas ahora.

naranja pera

Sao Paulo esconde un montón de cosas maravillosas, de “naranjas-pera” que yo no había imaginado que encontraría en el corazón de Brasil. Vienen posts cargados de saudade…

Written by Mirichan

octubre 22nd, 2011 at 2:55 am

Caminito que el tiempo ha borrado

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caminito Buenos airesUna de las zonas que nadie debería perderse en Buenos Aires es Caminito, en el barrio de La Boca. Desde el centro de la ciudad hay que coger un colectivo (autobús) y en cuestión de quince minutos te traslada al Buenos Aires de los tangueros, el bandoneón y los firuletes.

Pero si algo llama la atención de Caminito son las casas de colores, y hoy traigo esa historia bajo el brazo para que aprendáis viajando conmigo.

Había un pintor argentino llamado Quinquela Martín. Provenía de una familia muy humilde y cuando la vida le sonrió un poco económicamente hablando, decidió construir una escuela en Caminito. Una vez terminada, quería darle un toque de alegría para los niños, así que pidió a los vecinos que le ayudaran a pintarla. Evidentemente, cada vecino fue con un bote de pintura de distinto color, y aquella escuela quedó de lo más divertida y colorista.

Contagiados por esa alegría, los vecinos hicieron lo mismo con sus propias casas, que hoy en día lucen de extravagantes amarillos, azules eléctricos, verdes chillones y cualquier otra tonalidad que os podáis imaginar. Una forma hermosa de maquillar la pobreza de las casitas del barrio e inundar de alegría a todos los vecinos.

A veces, lo más simple funciona.

Written by Mirichan

octubre 11th, 2011 at 3:31 am

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Llegando a Buenos Aires

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El avión despegó de Madrid puntualísimo: a las 2 y 40 de la mañana echamos a correr por la pista de despegue de Barajas, T4. Yo iba dentro de ese avión con toda la parafernalia para dormir: mantita cortesía de Iberia, tapones para oídos fosforitos comprados en la Farmacia que hay al lado del Metro Tribunal, almohada hinchable para no romperme el cuello por el peso de mi cabezón y gafas de sol, para que no me deslumbrara la luz del avión.

Me dormí en el despegue. Recuerdo sentir el avión corriendo a todo meter y tener en mi mente un pensamiento en plan “no te pongas nerviosa que esto ya lo has sentido decenas de veces”. Lo siguiente que recuerdo es a las azafatas gritando por el avión “pasta o hamburguesa” y una de ellas preguntándole a Arol “¿a la señora no le damos, no?” y Arol que contesta “No”.

Mi recuerdo posterior es despertarme poco a poco y ver el avión en la total oscuridad. Arol está a mi lado con los ojos cerrados. Todos están caídos en los asientos, con los ojos cerrados y la cabeza colgando. “Imagínate que estuvieran muertos” empiezo a pensar. Y entonces miro fijamente a Arol, que abre los ojos adormilado y me sonríe.

Son las siete de la mañana. He dormido a diferentes niveles de profundidad unas cuatro horas. Tengo un hambre que me muero, así que me levanto y busco la mochila en el compartimento superior. Y me zampo un bocata de pechuga de pollo que traíamos de casa. Luego como unas galletitas y unos regalices. Me doy cuenta de que tengo mucha sed, así que voy a ver a la azafata y le pido agua.

Las siguientes nueve horas de vuelo las pasé despiertísima, pulverizandome a ratos Agua de Avene Thermal en la cara (recordemos que los aviones tienen menos del 10% de humedad), yendo a pedir agua y más agua, comiendo el desayuno que nos ofrecieron…

Puntuales como cuando despegamos, a las 15 hora española aterrizamos en Montevideo. Algo más de una hora de escala, pillamos otro avión mucho más pequeño, que cruzó en media hora el Río de la Plata (que no es plateado, sino que es color caca, debería ser el Río de la Caca) y nos dejó en el Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires.

Una vez allí, para ir al centro de la ciudad, hay dos opciones: o coges un remís (que es un chófer que te lleva adónde tú le pidas por un precio cerrado) o coges un taxi (que tiene taxímetro y muy mala fama). Me dediqué a investigar el precio de todos los remises y al final en el más barato empecé a pedir detalles. Había un chico brasileño delante de mi que no lo tenía claro, decía que se lo tenía que pensar. Normal, son 71 pesos (13 euros, precio fijo independiente del número de personas). Si eres uno solo compensa poco.

Y esa Mirichán, que no tiene vergüenza ninguna, que le pregunta al chico brasileño Cadé vais? El chico me recita una calle – “vamos a ver, brasileiro, que yo no soy de Buenos Aires” y yo que le digo que nosotros vamos al centro. Se le iluminan los ojos y me dice que él también, pues apañao: nos vamos los tres en el mismo remís y nos sale a 24 pesos por persona. Arol, que habla portugués bastante mejor que yo, entabla una conversación con él y nos cuenta que es periodista e historiador, que vive en Río, que viene a Buenos Aires porque está escribiendo un libro. El remisero (conductor del remís) se anima y nos cuenta que él vivió doce años en Barcelona y que hace cuatro meses que volvió a Buenos Aires, tras haberlo perdido todo a manos del banco. Lo peor, es que no puede volver, porque tiene una deuda de 180.000 euros esperándole. Testimonios duros, pero esperanzadores – “acá estamos, luchándola de nuevo”.

Como despedida, el brasileño nos dice que le busquemos en facebook. Eu non tenho facebook, estoy a punto de decirle, pero le aprieto las manos y le digo que compraré su libro.

Y esa es la historia de cómo hicimos para llegar a Buenos Aires.

Written by Mirichan

octubre 3rd, 2011 at 9:05 am

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Que lo pongan en mi epitafio: viajera

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Creo que si hay una palabra que me define bien y que debería estar presente en el epitafio de mi tumba y en la misa que hagan cuando me muera es viajera. Yo he nacido para viajar y es una de las cosas que más felicidad me aporta en mi día a día. No me importa el destino ni la duración del viaje; me da igual quedarme en un sitio cutre o tener que comer comida de supermercado. Yo quiero viajar.

Así las cosas, hoy comienzan mis verdaderas vacaciones de verano, y es que lo de Lanzarote fueron solo las “prácticas”. Esta madrugada salimos rumbo a Buenos Aires, donde comenzará un viaje por cuatro países que promete ser apasionante. Pisaré de nuevo Argentina para adentrarme en algunos lugares que no conocía antes de llegar. Veré las cataratas de Iguazú. Dormiré en Paraguay durante tres días. Volaré hasta Sao Paulo, en el mismísimo Brasil. Y terminaré la aventura en Montevideo. Casi un mes de recorrido lejano a todo lo que me es familiar.

Lo que más pereza me da, como siempre, es el trámite del avión. Esas 16 horas de encierro son aburridas y agobiantes. Afortunadamente no me da miedo volar y voy bien equipada: llevo un libro que ya he comenzado a leer y me tiene suficientemente enganchada, el netbook para ver alguna peli si no hay tele en los asientos del avión, un par de bocatas y mucha fruta (me niego a comer lo que las azafatas reparten, de ellas solo acepto el agua fresquita) y tapones de oídos para ver si duermo un poco.

Los más cercanos a nosotros recibirán las correspondientes postales de puño y letra. Los que no son tan íntimos podrán ir leyendo las crónicas del viaje en las entradas que espero poder publicar en este blog.

Y ahora, ¡¡que rueden las maletas!!

Written by Mirichan

octubre 1st, 2011 at 2:31 am

Viajando a Lanzarote

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Lanzarote

La primera parte de nuestras vacaciones de verano consistía en un viaje de una semana en Lanzarote junto a dos buenos amigos. Por si hay algún despistado entre los lectores, aclararé que se trata de una de las islas que forman el archipiélago canario, y se encuentra a  unos 150 kilómetros de la costa africana. A pesar de que es una isla bastante pequeña, tiene muchas cosas que ver, así que la mejor opción es alquilarse un coche y rodar y rodar.

Para alojarse muchas personas escogen Playa Blanca, en el sur de la isla. Si bien esta zona tiene las calitas más bonitas y de agua más cristalina, nosotros escogimos Puerto del Carmen, que también tiene playas aunque son más grandes y menos tranquilas. Desde mi punto de vista, fue un completo acierto, ya que Puerto del Carmen está mejor situado para recorrer la isla en menos tiempo. Hay una gran oferta de apartamentos que están completamente equipados y lo más importante, cuentan con piscina para un chapuzón rápido. Por supuesto, hay muchos supermercados y tiendas de lo más variopinto, además de tener el aeropuerto cerca (el taxi desde Puerto del Carmen al aeropuerto nos costó unos 11 euros).

He disfrutado mucho en esta semana de vacaciones y he hecho muchas cosas muy divertidas. Así que ahora voy corriendo a poner una lavadora y a empezar a descargar fotos y vídeos para contaros muchas, muchas cosas. Como viene siendo habitual en este blog, no me pararé a describir los sitios turísticos que vienen en cualquier guía: es mejor que os descubra secretos y os cuente anécdotas… porque para qué engañarnos; al final es lo que se recuerda de los viajes de la vida.

Foto: Arol, como siempre.

Written by Mirichan

septiembre 23rd, 2011 at 6:31 pm

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Viajando en Septiembre: Liverpool

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A Arol no le gusta ser el centro de atención (salvo cuando está en ambientes de mucha confianza) y por eso, no le gusta que llegue el día de su cumpleaños. Se siente incómodo en medio de tantas felicitaciones, besos, abrazos y bromas respecto a su edad. Pero, queramos o no, los cumpleaños llegan igual de puntuales siempre, y el 25 de Agosto de 2011 no perdonó: Arol cumplió treinta y tres. Lo tengo hecho un chaval.

Como regalo de cumpleaños, pensé en una edición antológica de discos de los Beatles (su grupo favorito de siempre) pero después de reflexionarlo desde mi nueva perspectiva minimalista, descarté la idea: basta de acumular pertenencias materiales; vamos a regalarnos cosas que nos dejen patidifusos, estupefactos y sin palabras. ¿Antología de los Beatles? ¿Para qué? Mejor le regalaba un viaje a Liverpool y le llevaba a los lugares donde ellos nacieron, crecieron, se conocieron y tocaron por primera vez.

Mejor participar en la antología que comprarla.

Así que aprovechando que el 9 de septiembre era fiesta en Madrid, cogimos las maletas de mano y nos montamos en un avión de Easy Jet. Y menudo fin de semana. ¿Que en la antología está el tema de Penny Lane? Me parece perfecto, pero nosotros estuvimos allí, paseamos la calle de arriba a abajo y vimos todas las cosas que nombra en la letra. ¿Que tu favorita es Strawberry Fields? Mira por donde, yo ví el parque que da nombre a esa canción y ahora entiendo mejor eso de “Strawberry Fields forever”. ¿Que pierdes las bragas por Ringo? Yo también y estuve en la casa donde nació. ¿Tu favorito es Paul? También sé donde vivió (y eso que cambió mucho de casa!). ¿Brian Epstein, el hombre que hizo a los Beatles? Nosotros nos alojamos en el hostel que tiene su hijo, con materiales inéditos de la banda en las paredes. ¿The Cavern? Mira por donde, Arol hasta sirvió una caña detrás de la barra y por supuesto, vimos un concierto allí.

 

strawberry fields forever

Si a alguien le gustan los Beatles, mi sugerencia es que venda todos los discos y se vaya a Liverpool un finde. Tanto acumular cosas materiales en la estantería del salón, se nos está llenando la vida de polvo.

Written by Mirichan

septiembre 15th, 2011 at 8:57 am