Expatriada (en Madriz)

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Niños alemanes

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Todos los que me leeis / conocéis sabeís que me gusta viajar a lo cutre. Primero, porque me da pena gastarme el dinero en un hotelazo de cinco estrellas: siento que no lo disfruto, que no paso las suficientes horas aprovechando las instalaciones. Después, porque supongo que mis huesos todavía son jóvenes de sobra para prescindir de ciertas comodidades durante algunos días. He de decir que cuando era todavía más joven que ahora viajaba siempre a campings y dormía en tiendas de campaña. Ahora eso parece poco probable que ocurra, prefiero un bed and breakfast barato que al menos, tenga una cama.

En Lisboa nos quedamos en un B&B que estaba bastante bien situado (en la Plaza del Marqués de Pombal, por si alguien conoce la ciudad) y en donde una habitación con una cama grande  nos costó 25 euros cada noche. El baño era compartido y el precio incluía desayuno (que no era un buffet libre pero estaba bien).

Lo único  que verdaderamente no me gustó del B&B era que no tenía calefacción (bueno,  nos dieron un miniradiador de aceite que no era capaz de incrementar la temperatura) y por la noche hacía frío (la cama tampoco tenía precisamente un edredón a la altura).

Pero lo que de verdad nos arruinó la experiencia y que ha hecho que nuestra opinión del B&B sea mucho más negativa de lo que objetivamente se merece, fueron los huéspedes con los que compartimos estancia. Se trataba de dos familias alemanas que en total tenían 4 niños de edades entre 6 y 8 años. Compartir alojamiento con niños no es malo en sí mismo (todavía recuerdo a l bebé con el que estuvimos en  Brujas, o a la niñita que era un ángel en Buenos Aires), pero cuando los niños están salvajes y sus padres son incapaces de hacer que sus hijos les obedezcan, entonces es lo peor que te puede pasar.

Arol y yo llegamos al B&B a las 12 de la noche del jueves. Estábamos muy cansados (todo el día trabajando, un vuelo por la noche, llegar a una ciudad desconocida…). Intentamos hacer el menos ruido posible y nos fuimos directos a dormir (no hicimos ni check-in ni nada en la llegada, para molestar lo menos posible). A las seis de la mañana, yo oí pasos en el pasillo: era un niño que se levantaba a hacer pis con su madre. Me molesta, pero lo entiendo: los niños no pueden aguantar tanto como yo, que he seguido una estricta formación de aguantar el pis toda la noche a cargo de mi abuela.

Se ve que a las seis de la mañana los niños ya no se pudieron volver a dormir (y consecuentemente los padres tampoco). Así que empezaron a hacer viajes al baño para lavarse la cara, ducharse, vestirse… Me molesta, pero de nuevo lo entiendo: son niños y sus horarios son diferentes.

Lo que no entiendo es que mientras los padres se aseaban, los niños empezaron a jugar al escondite en el pasillo del B&B, a las siete de la mañana. Risas, gritos, cuentras regresivas de diez a uno en alemán, alboroto cuando encuentras a tu amiguito Jens. Esperé pacientemente a que algún adulto llamara la atención de los pequeños, pero parecía que eso no estaba en el guión. Diez minutos después, cuando Jens ya había contado tres veces, me levanté de la cama. Abrí la puerta de nuestra habitación y en bragas me quedé en medio del pasillo con los brazos en jarras. Los niños fliparon. Con tan buena suerte que una de las madres salió del baño y también flipó al verme. No le dije nada, pero con mi mirada acompañada de mis pelos de leona, mi look en bragas y mi cara de sueño no había mucho más que añadir. Ella tampoco me dijo nada (un sorry hubiera estado bien) y metió a los niños dentro de su habitación, donde pienso que deberían haberse quedado desde el principio, haciendo alguna cosa que les mantuviera entretenidos, mientras su madre se arreglaba.

Esa fue la primera de muchas faltas de respeto al resto de huéspedes que esas familias se dieron el lujo de permitir a sus hijos durante el fin de semana. Canciones infantiles a pleno pulmón a las seis de la mañana. Llenar a sus hijos las tazas de leche (que me parece bien, que los niños tienen que tomar mucha leche, yo soy asturiana y es la base de mi dieta), pero cuando terminan la jarra, no se molestan en ir a por más a la cocina. Me toca a mí ir a por más leche, si es que quiero tomarla, claro.

Yo entiendo que ser padre no significa que puedas controlar a tus hijos el 100% del tiempo. Sé que hay niños que son más inquietos que otros (tengo quince primos más pequeños que yo y ninguno es igual al siguiente). Pero que tus hijos jueguen a las siete de la mañana al escondite y no te molestes en decirles nada ni intentes excusarte conmigo me parece que te deja en el lugar que te mereces como padre. Lo que me da más pena es que eso también va a dejar en el mismo lugar a tus hijos y probablemente, a los hijos de tus hijos.

niños

Written by Mirichan

febrero 3rd, 2012 at 8:03 am

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Tradiciones de familia

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Estoy llena de energía y muy entusiasmada porque esta Nochevieja la pasaré con Arol en nuestra casa de Madrid. Es un gran momento para nosotros, porque será nuestra primera oportunidad para crear las tradiciones navideñas para la familia que Arol y yo formamos. Dicen que no tienes una familia hasta que no tienes hijos: sin hijos solo somos una pareja. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo con esa afirmación: una familia es un grupo de dos o más personas que tienen objetivos en común además de lazos de amor que les unen. Y que no se abandonan. Cuando tu novio es solo tu pareja, si la cosa se pone difícil, sueltas lastre y te vas. Cuando es tu familia, no le abandonas pase lo que pase, igual que no abandonas a tus padres, a tu hermana o a tu abuela.

¡Así que para la familia que Arol y yo formamos tengo planes muy geniales para esta Nochevieja!

Quiero poner una mesa muy bonita para cenar, con un mantel navideño, velas, un centro de mesa, copas, servilletas y todo lo necesario para que luzca perfecto. ¡¡No tengo absolutamente nada de todo eso!! Y es que hasta ahora todas las fiestas de Navidad las he pasado en Asturias con mi familia, donde mi madre se ocupa de todo. Así que estoy entusiasmada viendo páginas web y fotografías inspiradoras.

navidad romántica(esta no utiliza el típico rojo, sino que es mucho más romántica y amorosa) Foto: blackbathroom.net

navidad verdeEsta la he sacado de la glamurosa revista “Atlanta Homes”, me encanta la sobriedad¡ y el color verde!

También quiero que cocinemos juntos todo lo que comamos esa noche. Lo bueno de que sea una cena es que tenemos toda la tarde para preparar las cositas. Estoy revisando recetas en un montón de revistas de cocina, y dándole estructura a la cena: quiero poner aperitivos, un primer plato ligero (y caliente), un segundo que no sea demasiado carnívoro (yo no soy muy amiga de comer carne), ensalada de frutas para el postre (tradición que importamos de Argentina, que vive la Navidad en verano! y que se encargará de preparar Arol), turrón de chocolate suchard, las uvas… Iré dando detalles de las recetas y si me acuerdo el 31  de empuñar la cámara, pondré fotos para la posteridad.

Me encantaría que después de cenar y tomar las uvas, saliéramos a dar un paseo por Madrid. Nunca me gustó salir el 31 de cotillón, pero empezar el año nuevo paseando me parece una idea genial. Le pediré a Arol que lleve la cámara y nos haremos fotos juntos en los primeros minutos del año 2012. ¡Y quien sabe! Como este año estamos en Madrid, quizá nos encontremos brevemente con algunos amigos para saludarles y desearnos todo lo bueno.

Written by Mirichan

diciembre 27th, 2011 at 9:09 am

Peleando por Güelita

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Mi abuela es mundialmente conocida en parte gracias a muchas de las historias que he contado en este blog. Yo la quiero mucho porque es mi güelita y porque además, es la única prueba viva de que pertenezco a mi familia: no me pareceré a mi madre, ni a mi padre, ni a mi hermana… pero resulta que soy clavada a güelita en las tetas, en el mal genio, en nuestros superpoderes olfativos, en la obsesión por los zapatos, en el amor por la cocina, en el amor propio y el orgullo… y no sigo porque vamos a acabar hablando de lo guapas que somos y tengo miedo que en eso, sea ella la que gane (tiene la nariz más chata que yo).

La cuestión es que Arol ya no tiene abuelos vivos y, no sé muy bien por qué, welitaresulta que a güelita le encanta Arol (el meu nenín que e marronín, le dice ella). Así que cada vez que vamos a Asturias empiezan a decirse el uno al otro cuánto se quieren. Pero no es que se lo digan una vez, no. Es que el tema comienza desde que tocamos al timbre.

Arol empieza a gritar “mi güelitaaaaa!” y mi abuela le hace los coros con un “el meu arolíiiiiiiiiin” y Arol sigue diciéndole “que guapa estás, güelita” y mi abuela sigue con un “ay, cariño mío, tu si que tas de muy buen ver”. Y yo sigo en la puerta, esperando por un poco de amor de abuela. Y a veces les meto caña y yo también grito a todo pulmón “¡¡¡¡que es mi güelitaaaaaa!!!!” mientras me abro paso entre la muchedumbre y me acerco a darle un beso a mi güelita.

Y mi güeli se ríe feliz y a veces se seca los ojos porque le salen lágrimas (seguramente estaría cortando cebolla para preparar su famoso pollo a la wela, no importa a qué hora la visites, ella siempre está cocinando algo que te obligará a probar). Y yo pienso que es guay tener una güeli por la que pelearte, una que es tan chachi y tan famosa que todo el mundo la quiere tener de abuela. Y me río secretamente porque es mi güelita y no la pienso compartir… bueno, solo con mis veinte primos y primas que también tienen derecho a un poco de güeliteo.

Written by Mirichan

diciembre 22nd, 2011 at 8:51 am

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Cenar en Oviedo: pizzería La Competencia

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Este puente de Diciembre he estado en Asturias, pasando unos días con mi familia y disfrutando de los paisajes verdes. Oviedo está muy bonito en Navidad, con todas las luces de colores colgadas en las calles y el cielo lleno de estrellas.

Uno de los planes que teníamos era hacer una cena con mi hermana y con mi primo, para pasar un rato con el sector más joven de la familia y recordar viejos tiempos; cuando íbamos todos a San Claudio y jugábamos por los praos, o cuando pasábamos tardes enteras jugando a campos medios. Recordamos nuestra infancia y fue muy feliz en parte gracias a la buena relación que teníamos los primos.

primos difuminada

El lugar elegido fue la pizzería La Competencia. Hay varios establecimientos en Oviedo y nosotros escogimos el que está en la parte baja de la Calle Gascona. Pedimos varios platos para compartir entre todos y la verdad es que todo estaba buenísimo: la ensalada marinera era grande y suculenta, la ensalada de tomate no la pudimos terminar porque la cantidad de tomate era enorme. Pedimos un plato de pasta carbonara, que compartimos entre todos, y la verdad es que estaba riquísima. Y luego cayeron tres pizzas: la prosciutto, de una masa finísima y muy jugosa; la cuatro quesos, que tenía un montón de queso incluyendo el mítico cabrales tan nuestro; y la marinera, que posiblemente fue la que menos nos gustó porque estaba bastante salada (a causa del salmón, y es que tenía muchísimo).

pizza competencia

Bebimos agua y una jarra de sangría de sidra (mucho mejor que la de vino, que no me gusta nada) y de postre pedimos una tarta de queso fresco con frambuesa que estaba muy rica y algunos cafés.

Cenamos la mar de bien, con un camarero que era muy atento y que estaba pendiente de nosotros sin atosigar; pagamos lo que fue un precio muy ajustado a la calidad y cantidad de la cena; y luego bajamos caminando hasta casa charlando de unas cosas y otras y disfrutando de la noche que hacía (a pesar de ser Diciembre, el frío era soportable).

Written by Mirichan

diciembre 8th, 2011 at 9:11 am

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Lo confieso: soy tía abuela.

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Mi sobrina-nieta es una niña preciosa de apenas dos añitos que se llama Bianca. Le encanta comer casi cualquier cosa, pintar con témperas y durante todos los días que he pasado con ella, nunca la he visto llorar.

Sus padres, Ale y Daniela, tienen 23 años y son mis sobrinos. Pero no son los únicos que tengo: está Marce, Ezequiel, Nayla, Santiago, Agustín, Gonzalo y Lautaro. La segunda etapa del viaje ha consistido en pasar una semana con la familia de Arol, que es mi familia política. La mayoría de ellos nunca antes había visto a un español, así que los niños me hacen preguntas de lo más extrañas: Tía, ¿en España vas a la cárcel si dices malas palabras?

Todos ellos viven en una ciudad del norte de Argentina llamada Resistencia, que es la capital de la provincia de Chaco. Tiene aproximadamente trescientos mil habitantes, y la verdad es que no es de los lugares más turísticos.

No obstante, tengo la suerte de ser una mente inquieta, así que no me cuesta mucho encontrar cosas que hacer en cualquier rincón (incluso si, como fue el caso, no hay wifi disponible!). Durante esta semana he aprendido a hacer empanadas argentinas (las auténticas!) y ya planeo invitar a algunos amigos a casa cuando volvamos a Madrid. No es tan fácil como parece, pues hay que elaborar el relleno y además, hacer muy bien el repulgue, que es el cierre de la empanada. Hay varios tipos de repulgue, pero yo aprendí el que se hace en la familia de Arol: el repulgue a lo Figueroa.

haciendo empanadas argentinas

Además de las empanadas, he aprendido a hacer la tradicionalmente navideña ensalada de frutas y por supuesto los chipás, aunque estos son más paraguayos que argentinos, pero en Chaco también se comen. Se hacen a base de harina de mandioca (o yuca), huevos y queso (cuanto mejor sea el queso, mejor serán los chipás).

chipa paraguayo

Si juntas las clases de repostería con unas cuantas partidas a las cartas con los niños más pequeños (yo les enseñé a jugar al cuadrado y ellos a mí me enseñaron la loba) ya tienes cinco días de alta ocupación mental.

Written by Mirichan

octubre 14th, 2011 at 8:54 am

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Santillana del Mar

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Pídele a cualquier cántabro que te diga lo primero que se le venga a la cabeza sobre Santillana del Mar. Sin pestañear te dirá: “no es santa, no es llana y no tiene mar”. Pero aún así es un lugar precioso, una de esos pueblecitos por donde parece que el tiempo no ha pasado. Calles empedradas, casas de piedra con los correspondientes blasones de cada familia, la colegiata, el fantástico parador…

La visita a Santillana me hizo reflexionar sobre los escudos familiares. Me da pena que se hayan perdido, deberíamos retomarlos y colgarlos de la ventana o llevarlos de fondo de pantalla en el smartphone. Al fin y al cabo es nuestra familia, son nuestras raíces. Me acuerdo de cuando aquel jefe escocés que tuve vino a la oficina vestido con un kilt para celebrar la exitosa finalización del proyecto de fusión; no os podéis imaginar cómo de emocionado me explicó que el estampado a cuadros de su kilt era por su familia, venía de la familia de su abuela, y sólo los de esa familia lo debían llevar. A mi me parece precioso, pero cuidado, que soy una antigua.

Muchos turistas van a ver Santillana y por eso las tiendas de souvenirs florecen en cada calle. Nosotros aprovechamos para comprar una camiseta para Arol, ya que es nuestra tradición tener una camiseta de cada viaje (con el nombre del lugar, “Cantabria” en este caso) y además, compramos unos sobaos y una quesada pequeña. Las dos cosas tienen sabores inconfundibles que son imposibles de imitar. Y son mucho más que desayunables.

Yo también aproveché y me compré un bolso de cuero. Mi bolso favorito, del tipo “crossbody” (de cruzar en diagonal tu cuerpo) ya estaba pelándose y completamente deformado después de cinco años de uso. Quiso la casualidad (o el destino) que encontrara en Cantabria uno exactamente igual pero en color marrón y no me lo pensé. Además, es de cuero y está hecho a mano. Un bolso con denominación de origen, que tiemble Luis Vuitton!

Written by Mirichan

junio 29th, 2011 at 9:27 am

Nosotros y las fronteras

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Mi relación con las fronteras siempre ha sido un poco extraña. Y de un tiempo a esta parte, es como si ellas lo supieran y estuvieran conspirando contra mí.

aviones

Aeropuerto de Barajas, a las 8 de la mañana. Arol y Miri hacen cola sonrientes porque se van a Brujas. Miri lleva su DNI, porque Bélgica está dentro de la UE. Arol lleva su NIE, donde dice que es familia de Miri.

Nos toca embarcar. Y la azafata entonces le pide el pasaporte a Arol. Solo hemos venido con el NIE, porque Bélgica es Europa. Arol empieza a ponerse serio y yo comienzo a entender lo que está pasando. No le quieren dejar embarcar porque es un extranjero sin pasaporte. Da igual que tenga la residencia por haberse casado conmigo y que yo esté viajando con él: sigue siendo extranjero.

Empezamos a explicarle a la azafata que se trata de un fin de semana, que no lo sabíamos, que cuando viajamos a París no se lo pidieron. Que perderemos el avión si vamos a casa a buscar el pasaporte. Que por favor, nos ayude. La azafata nos explica que si hay una crisis diplomática (justo ese fin de semana) y Bélgica decide salirse de la UE (en 48 horas), Arol no podría salir de Bélgica (increíblemente yo sí, a pesar de tener solo mi DNI). Intento ser empática. Le digo que entiendo que no es ni su error ni su problema. Le explico que no lo pone en el billete electrónico, ni en la tarjeta de embarque (ryanair sí lo pone, por cierto). Intento mostrarme adulta, madura y segura. Si cierran frontera este fin de semana, lo que ocurriría es que Bélgica le deportaría al país de origen, que es España, que es donde vivimos.

Al final, la azafata cede y me dice que va a llamar al comandante del vuelo para ver si bajo su responsabilidad deja embarcar a Arol. Vemos como realiza la llamada, como asiente, como nos mira, como vuelve a asentir. Cuelga. Y entonces nos dice que el comandante ha dicho que sí. Nosotros sonreímos aliviados y nos damos cuenta de que las fronteras nos tienen el mismo rencor que nosotros a ellas, ése que fue provocado por casi tres meses de doce mil kilómetros de miedo.

By the way: gracias, comandante.

Written by Mirichan

junio 15th, 2011 at 9:36 am

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Ideas: Planes para Navidad

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En Navidades me defino como encantadoramente tradicional. Soy tan charming como una postal con somido al abrirse, y pido una semana de vacaciones en el trabajo, cruzo medio país para estar en Asturias y paso todas las comidas y cenas importantes (y sin excepción) en compañía de mi familia. Compro regalos para todos y cada año me muero de ganas de que los abran cuanto antes para ver si he acertado o no. Toco villancicos con mi flauta, envío postales de Navidad escritas con mi puño y letra y por supuesto, pongo un arbol de Navidad y un adorno bien gordo en la puerta de mi casa para que se note que mi estado es plenamente Navideño.

Sin embargo, mis amigos de Liligo me envian un correo de lo más interesante, donde cuentan que un alto porcentaje de españoles prefiere pasar la Navidad fuera. Y concretan los destinos más solicitados:

En cuanto al TOP 10 de los ciudades más demandadas por los Españoles para volar en navidad se encuentran Madrid, con un 21% de las reservas; Londres, con 13%; Barcelona, con 12%; Paris, con 11%; Nueva York, con 10%; Buenos Aires, Tenerife, Roma y Bucarest, con 7% y Lima con 5%.

Pienso que ese análisis se olvida de una cosa: los muchos inmigrantes que, al más puro estilo “El Almendro”, vuelven a casa por Navidad. Desde mi punto de vista, que una de las rutas más consultadas sea Madrid Bucarest, Buenos Aires o Lima, no indican las ansias de viajar de los españoles (que recordemos, están en plena crisis) sino que los inmigrantes han ahorrado sus eurillos para, céntimo a céntimo, abrazar a sus seres más queridos y darles el mejor regalo: puro y duro amor humano.

Claro que esa es mi percepción, la de una aburrida expatriada que no se imagina unas Navidades sin su sidra el gaitero y su karaoke post cena con sus amigos, los Tones.

Lio con luces

Precioso dibujo de Pigtails

Written by Mirichan

diciembre 14th, 2010 at 10:37 am

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Tener hijos, o no.

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No hay nada como casarse para que todo el mundo a tu alrededor empiece a preguntar sobre el control de la natalidad y la aventura de ser padres. Por lo que he hablado, es un tema recurrente: todas las parejas de recién casados soportan los mismos comentarios sobre antojos, bebés y familias numerosas.

Cualquiera que me conozca más de diez minutos sabe que me gustan los niños un montón. Me encanta pasar tiempo con ellos, enseñarles a hablar, a jugar o ayudarles a descubrir cosas en el mundo. Aunque a veces, sean ellos los que me ayudan a mí a descubrirme, pero esa es otra historia.

El meollo de este post es que Arol y yo no queremos tener hijos. Conscientes de eso de que “nunca digas nunca”, lo planteamos más como un “a corto y medio plazo, los niños no entran en nuestra foto de familia”. Es una elección difícil, porque escoges sin saber cómo es la otra posibilidad: dado que nunca hemos tenido niños, renunciamos a algo que no conocemos; por tanto no sabemos a qué renunciamos.

Es una putada que la vida esté llena de elecciones que haces sin saber muy bien qué eliges. De todas formas, y como ya he dicho muchas veces, tomar una decisión así implica que nunca te equivocas: solo construyes el tipo de persona en que te vas a convertir, y yo soy una persona que disfruta con los niños, pero no una mamá.

piececitos

¿Un bebé?

Written by Mirichan

agosto 8th, 2010 at 9:20 am

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La cámara digital de mi abuela

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Mi abuela tiene 71 años, nunca fue al colegio y no sabe leer ni escribir. Pero tiene una cámara de fotos digital con más megapíxlees que la mía, y cuando menos te lo esperas, ¡zas! saca la camara y se pone a hacer fotos.

Ha aprendido de memoria donde está el botón del ON y el OFF y lleva el flash configurado en autómatico, para hacerle la vida más sencilla. El zoom no lo usa nunca: ella prefiere acercarse y alejarse usando sus piernecitas de metro y medio de estatura.

Cuando lleva varios días haciendo fotos, lleva la cámara a una tienda de revelado fotográfico, donde el dependiente le va enseñanado todas las fotos en el ordenador y mi abuela escoge las que quiere revelar y las que no.

Y así, mi abuela tiene un montón de fotos de cómo puso la mesa con la mantelería nueva (y sale solo la mesa), de la buena pinta que tenía la ensalada que hizo el martes pasado, de las plantas de la vecina, que las tiene floridas, del reloj de cuco que ha puesto en la pared, etc. Y te las enseña.

abuela

El fin de semana pasado, como Arol era la novedad, le hizo un montón de fotos. (La podéis ver luchando por la posesión de la cámara con Santiago).

Casi estoy segura de que la próxima vez que vayamos a su casa, tendrá una foto de Arol puesta en un marco colocado en algún lugar destacado del salón de mi abuela. Y se la enseñará a todo el mundo diciendo: “este é Aarón (que es como ella le ha bautizado), a parexina de a mía Mirián. É de muy llonxe, Chile, China, Chindia, no macordo. Y come muito y muy curiosín, comeu arroz que fixen eu y dixo que taba muy bón”.

Así es como ella le da la bienvenida a la familia a las personas nuevas: dándoles de comer y viendo hasta dónde llegan sus estómagos. No apto para vegetarianos ni para personas repunantes: si vas a ser de la familia la contundencia es obligatoria.

Written by Mirichan

noviembre 12th, 2009 at 8:00 am

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