Expatriada (en Madriz)

Archive for the ‘Lo Viejo’ Category

Soy Rummiante.

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Hace algunas semanas, Arol me habló de un juego de mesa llamado “Rummi” o “Rummykub”. Él pensaba que me encantaría y intentó explicarme un poco por encima en qué consistía: hacer cosas con números.

Casualmente, el otro día pasamos por el Corte Inglés buscando pegatinas de doble cara para el álbum de fotos de nuestra boda, que estamos fabricando manualmente, y encontramos el juego. Costaba solo 10 euros, así que lo compramos. Y nada más llegar a casa nos preparamos dos cafés y empezamos a jugar. La primera partida, como siempre que alguien te enseña un juego nuevo, fue de prueba. La mecánica se pilla pronto y al cabo de un rato ya estaba metida en mi papel, quejándome porque no me salían las fichas adecuadas.

Rummi

Después de las tres o cuatro partidas iniciales, yo estaba notablemente emocionada; y hoy puedo escribir que soy adicta al Rummi. Me encanta eso de ir colocando los numeritos, es como el scrabble, el chinchón y el póker juntos. Ya somos jugadores de alto nivel (con las fichas metidas dentro de un calcetín viejo, para robarlas mejor) y nos apostamos cosas: hoy me ha tocado colocar el armario y cocinar por haber perdido sendas partidas.

Nuestro calcetín de rummi!!

Pero lo más curioso del asunto es que explorando un poco a ver de dónde viene ese juego, me dí cuenta de que Rummi suena un poco como “rom” o “romi”, que es el pueblo gitano que habita parte de Rumanía, con su propio idioma, el rumaní (nada que ver con el rumano). Y cual sería mi sorpresa cuando leyendo en wikipedia descubro que, efectivamente, el rummi es un juego inventado en 1940 por un señor rumano llamado Ephraim Hertzano, un judío que emigró a Israel en la II GM. Así que ahora ya tengo la excusa perfecta para darle al rummi durante horas: yo lo que realmente hago es profundizar en la cultura de la vieja Dacia.

Written by Mirichan

marzo 22nd, 2010 at 8:59 am

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Día del Padre

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En Madrid mañana es festivo y tenemos un finde un día más largo de lo normal. Me viene como anillo al dedo porque durante esta semana he estado saliendo muy tarde de la oficina, y hasta finales de mes me espera mucho trabajo, mucho dolor de espalda y quebraderos de cabeza. Es lo que tienen las fusiones, que a veces la parte legal quiere correr más que tú y para dar respuesta y abarcar todo necesitaría clonarme a mí misma… o volver a mis semanas de doce horitas de trabajo.

La cuestión es que al ser mañana festivo, no habrá post. Así que he adelantado el desayuno a hoy, que además Arol me ha sorprendido con algo de lo más apetecible… y posteable.

desayuno-piña

Efectivamente: un capuccino (que para cuando me acordé de hacer la foto ya había perdido toda su espuma), dos biscottes de pan integral con queso philadelphia, un poco de jamón york y ¡¡piña!! Me encanta la piña y en una fruteria que queda cerca de casa siempre está de oferta: un euro la piña. Dicen que es buenísima para un millón de cosas, aunque yo me conformo con lo bien que sabe y con cómo me quita el hambre.

Feliz desayuno y feliz puente del día del padre, para aquellos que lo tengáis (me refiero al padre, no al puente!).

Written by Mirichan

marzo 18th, 2010 at 8:18 am

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Brazos para tirar adelante

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La historia que voy a contar ahora es completamente verídica y no he añadido ni quitado nada. Es una de esas lecciones magistrales que te da la vida sin necesidad de levantarte de una silla. La escribo, además de porque tengo que escribir un post cada día, para que no se me olvide:

El otro día, por circunstancias que no vienen a cuento, Arol y yo andábamos un poco tristes. Entramos en un Starbucks para tomar un café y hablar tranquilamente, y yo intentaba ver el lado positivo de las cosas mientras que Arol enfrentaba como podía la frustración. Nos quejábamos y maldecíamos.

Como quien no quiere la cosa, entra una chica en el café. Una chica normal: ni gorda ni delgada, ni alta ni baja. Una de esas personas en las que no repararías a no ser por un detalle: no tenía brazos. De las mangas de su americana no salía ninguna extremidad, y no tenía dedos, ni muñecas, ni codos ni brazos. Le faltaban los dos.

La muchacha, con absoluto desparpajo pidió un café con leche y le acercó con un movimiento de cadera su bolso al chico que la atendía. Él sacó el dinero y le llevó la taza a una mesa. Ella cogió la taza con la boca y apoyándola con un hombro, de una forma un poco peculiar, fue bebiendose todo el café.

Arol y yo nos quedamos estupefactos, mirando las manos que se agarraban encima de la mesa. Pensando en la cantidad de cosas que podemos hacer porque tenemos manos. Y como por arte de magia, los asuntos que nos preocupaban desaparecieron: sonreímos, dimos gracias y pensamos que si algún día tenemos que ponernos tristes de verdad, será el día en que nos falten los brazos. Brazos para tirar hacia delante.

Y ahora, a reflexionar...

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marzo 17th, 2010 at 8:54 am

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Desayuno Llamador de Primaveras

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Soy asturiana. Preparada genéticamente para aguantar frío, lluvia, nieve, niebla, y viento helado. Pero no preparada para aguantar inviernos de casi cinco meses. Necesito un rayo de sol, necesito frutas de temporada e imploro a los dioses que terminen ya con esta bromita de calentamiento global y me den un poco de calientamiento local.

Para desayunar, las primeras fresas de la temporada. Atrás quedaron las mandarinas, ahora llega el momento de la primavera, con sus colores, olores y sobre todo, sabores. Y es que si la primavera sabe a algo, sabe a fresa.

tostadas

Written by Mirichan

marzo 12th, 2010 at 8:17 am

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Una de Fiestas

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Excepto unos pocos, la mayoría de nosotros vivimos en pisos. Bloques de viviendas, ordenadas en varios niveles, a izquierda y a derecha. Al del compartimento de al lado le llamamos vecino y si hay suerte, le damos los buenos días en el ascensor. Me refiero, claro está, a la suerte de tener ascensor ;)

Guiños aparte, este viernes y sábado, en un compartimento habitado próximo al mío, han montado dos fiestas, una por día. No sé exactamente el motivo, pero sé que duró hasta las 7 de la mañana. Soy afortunada: tengo el sueño profundo. Ellos son todavía más afortunados: tenían altavoces de decibelios mucho más profundos que mi sueño.

Tengo 27 años y no me avergüenza reconocer que jamás he montado una fiesta en mi casa. Lo máximo que hice fue celebrar mi 25 cumpleaños con una cena que se me desmadró hasta la una de la madrugada. Así que escribo este post habiendo dejado atrás el cabreo por no poder dormir, con el fin único de que alguien me explique qué se le pasa por la cabeza a alguien que tiene la música muy muy alta a las dos, a las tres, a las cuatro, a las cinco, a las seis de la mañana. Obviamente, no piensan que de pronto todos sus vecinos se han ido de vacaciones. Tampoco piensan que la música no está demasiado alta. No pueden pensar que están en su derecho a hacer eso. Sólo se me ocurre una cosa: el único pensamiento que se les pasa por la cabeza es un claro, rotundo y contundente “que se jodan los que no puedan dormir por culpa de la música de mi fiesta”.

de noche

Que se joda Kant y su imperativo categórico

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marzo 10th, 2010 at 8:27 am

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Antiestrés

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Estres, por Gary Real Life

¡¡Quiero mi pelotaaaa!!

En la empresa donde trabajo, el departamento de márketing siempre está pensando en cosas nuevas para regalar a los clientes. La última cosa que han fabricado son esas pelotas de goma, de las que puedes apretar y que se supone que te ayudan con el estrés.

Yo, que tengo alma corporativa, enseguida he cogido una y la he puesto a decorar mi mesa. De vez en cuando la cojo y la espachurro un poco, pero me he dado cuenta de que a mí no me provoca ningún efecto. Seguramente sea porque no suelo estresarme (y si lo hago no me doy cuenta o lo expreso a base de aftas bucales), pero me hace gracia ver a toda la tercera planta de mi edificio estrujando las pelotas, porque con esto de la fusión los nervios están a flor de piel.

Algunos dicen que notan un gran alivio después de un rato con la pelotita. Que piensan más despacio, que se les desacelera el corazón y que tienen menos ganas de mandarlo todo al carajo. Yo creo que es todo un absoluto efecto placebo: estoy por comercializar lacasitos como pastillas curadoras del estrés.

Written by Mirichan

marzo 9th, 2010 at 8:17 am

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Intercambio de casas

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Hogar

Home, sweet home...

Arol y yo hemos inscrito nuestra casa en uno de esos lugares de intercambio de casas que hay por la red. Después de poner todas las especificaciones necesarias, una breve descripción y adjuntar algunas fotos, hemos dejado nuestra casita abierta para los ojos indiscretos de viajeros que, como nosotros, se apuntan a lo de viajar más por menos.

Por el momento, nos hemos limitado a ver de dónde nos llegan las peticiones. Sólo hemos recibido dos: una era de una pareja que vivía en un pueblaco perdido de Egipto y la otra era de una pareja que vive al lado de Central Park, en Nueva York. Ninguna de las dos proposiciones de intercambio nos satisface enteramente, pero es divertido ver las casas de los demás y comprobar que sigue existiendo gente buena que cree que los demás son como ellos y que arriesgaría su intimidad y sus efectos personales a cambio de la aventura de recorrer el mundo de casa en casa.

Hay a quienes les parece una barbaridad. Que alguien toque sus cosas, que alguien mire dentro del cajón de la ropa interior y encuentren preservativos, que duerman en su cama o se duchen en su bañera. Yo pienso que todo es fruto de ese sentimiento de pudor que nos hace pensar que debemos avergonzarnos de las bragas de abuela, el gel íntimo o las preocupaciones que escribimos en nuestros diarios personales. Al final (y como dice un gran amigo mío), nada de lo humano me es ajeno. Supongo que a esos viajeros teóricos que algún día se quedarán en mi casa, nada de mi humanidad les asustará más que a mí la suya propia. A veces, olvidamos que todos somos de la misma especie y que efectivamente, todos nos limpiamos el culete después de hacer caca, hemorroides mediante.

Written by Mirichan

marzo 8th, 2010 at 8:52 am

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El Meme del 7

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Desde el blog de Meli me llega un meme. Hacía mucho tiempo que no me llegaba ninguno, así que me he animado a contestarlo. Consiste en decir Siete Cosas sobre ti. ¿Fácil, no?

memeandoCosa número Siete: Un sueño de mi vida es tener un revistero en el baño. En mi actual casa lo he conseguido, pero no puedo utilizarlo porque… tardo exactamente 10 segundos en hacer caca. Mira que me esfuerzo por tardar más, pero nada. Se me sale todo en cuanto me siento. De todas formas el revistero está ahí, lleno de cosas interesantes para leer.

Cosa número Seis: Cada vez que alguien me pregunta “qué tal la vida de casada” (cosa que me ocurre sólo desde que me he casado, como si antes de cambiar de estado civil no pudiera opinar) me apetece contestarles que estamos pensando en divorciarnos o que he descubierto que Arol tiene otras siete mujeres en diferentes países del mundo. En general, no me gustan las preguntas estereotipadas.

Cosa número Cinco: Uso pañuelos de papel para sonarme los mocos y como no sé dónde guardarlos, me los meto en la manga, al más puro estilo abuela. A veces noto su humedad de mocos en contacto con mi brazo, pero extrañamente no me da asco.

Cosa número Cuatro: Desde que he empezado a hacerme vieja, soy una firme defensora de esa frase que dice: “Reflexionamos mucho más en el empleo de nuestro dinero, que es renovable, que en el de nuestro tiempo, que es irremplazable” .

Cosa número Tres: Me apunto a probar cualquier cosa nueva para comer. Normalmente, doy un mordisco (o me meto en la boca una cucharada) con ganas. Pero si no me gusta, pongo caras raras y quiero escupir inmediatamente lo que tengo en la boca. He danmificado muchas servilletas por este motivo.

Cosa número Dos: Me molestan las personas cobardes mucho más que cualquier otro tipo de canalla. Tengo la fantasía de que eso ocurre porque soy asturiana, lo que me concede valentía y espíritu de lucha.

Cosa número Uno: Si no escribiera este blog, seguramente tendría otro hablando sobre comida (que no es lo mismo que  cocina). Describiría productos de otros países y contaría mis experiencias en el Club Gourmet del Corte Inglés, al que soy fiel en la delgadez y en la obesidad. También pondría muchos más desayunos y meriendas, que son dos momentos comestibles del día claramente infravalorados.

Written by Mirichan

marzo 8th, 2010 at 8:36 am

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Solo Liquidos

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desayuno-liquidoEl desayuno de hoy es, como el resto de la comida que he ingerido esta semana, líquido. Estoy a sólo líquidos y es que si alguna vez me hubieran dicho que un desconocido iba a coger un taladro y perforar mi hueso de la mandíbula para ponerme un tornillo de 18mm de altura y 4mm de diámetro, habría pensado que la gente lee demasiados cómics de temática gore.

Sin embargo, eso fue exactamente lo que hicimos mi dentista, su enfermera y yo el viernes pasado. Resumiendo mucho y por ser lo menos escatológica posible, este fue el proceso: caries destroza muela(s). Dentista saca muelas. Dentista pone injerto de hueso. Injerto crece durante dos meses a su libre albedrío. Dentista hace radiografía y dice que ya estamos listos. Dentista coge bisturí, me corta la encía, me taladra el hueso, mete un tornillo de titanio en el agujero y cose la encía. Paciente que se tira tres días con dolores y toda una semana sin poder masticar: sólo con líquidos.

Pero pongo a dios por testigo que no habrá dientes más limpios que los míos. Id al dentista, malditos!

Written by Mirichan

marzo 5th, 2010 at 8:09 am

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David el Gnomo

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Soy del año de Naranjito. Cuando era pequeña veía en la tele unos dibujos animados cuyo protagonista era David el Gnomo (creo que encarnaba a Klaus, un juez que ponía ayudaba a los animales a solucionar sus conflictos). No sé si alguien lo recordará, pero aquellos dibujos tenían una banda sonora que decía algo como: “Pequeño planeta vuelve a sonreir, porque la gente va cuidar siempre de ti. Las estrellas y los bosques cantarán. Y en un cielo limpio todo brillará (…)”.

Klaus

Klaus con su ayudante

Cada vez que Arol y yo bajamos la bolsa de los envases, la del vidrio y el papel y cartón al centro de reciclaje (nos queda a 5 minutos de casa caminando, ventajas y desventajas de vivir en el centro peatonal) en mi cabeza suena esa canción. Y voy contentísima a tirar la basura, para que luego digan que con la tele no se enseña nada.

Written by Mirichan

marzo 4th, 2010 at 8:42 am

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