Expatriada (en Madriz)

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¿Qué haces con los regalos que no te gustan?

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Hace justo un mes fue mi cumple y como suele ser en fechas especiales, mis amigos y mi familia me regalaron un montón de cosas. Entre todas esas cosas, había un bolso de la conocida marca Desigual, que era muy bonito. De colorines, con mariposas bordadas y para llevar cruzado, a lo bandolera, que es como yo prefiero llevar los bolsos. Definitivamente la persona que me lo regaló me conocía muy bien… Sin embargo, el bolso no me terminó de convencer porque era muy grande y tengo la teoría de cuánto más grande es el bolso, más cosas llevo dentro y más me pesa.

Mis amigos metieron dentro del paquete el ticket regalo del bolso y después de pensármelo un par de días en casa, decidí cambiarlo. No es que no me guste nada y sea un desacierto total, pero sé que voy a utilizar muchísimo más un bolso que no sea tan grande.

Así que después del cambio fui a casa de mis amigos y les dije “mirad que bolso tan chachi me habéis regalado por mi cumple”. Y se lo enseñé. Ellos entendieron súper bien por qué lo había cambiado y aunque seguro que les apenó un poco no haber acertado a la primera, se pusieron contentos porque sigue siendo su regalo y le voy a dar mucha caña en mí día a día.

He de reconocer que en este caso he reunido el valor y las fuerzas suficientes para hacer el cambio porque el regalo provenía de unos amigos de mucha confianza, pero no es la primera vez que me pasa que no me atrevo a pedir el ticket regalo o que aunque me lo den, no soy lo suficientemente asertiva como para ir y cambiarlo por algo que me guste más. Me da miedo que mi gesto pueda ofender a la persona que me ha hecho el regalo o que les parezca maleducado y poco agradecido. Así que más de una vez me ha pasado que algo que me han obsequiado se queda en un rincón del armario hasta que pasa el suficiente tiempo y decido deshacerme de ello.

Por supuesto que a la inversa, cuando la persona que da el regalo soy yo, pongo siempre un ticket para que puedan cambiarlo e insisto varias veces pidiendo que por favor, se sienta libre de cambiarlo o canjearlo por dinero y comprarse otra cosa… Porque al final cuando haces un regalo es para que esa persona lo utilice y se acuerde de ti cuando lo vea… ¡y yo no quiero que se acuerden de mi cuando miren el cajón de los trastos!

Para los interesados, después del salto, fotos del bolso regalado y del que escogí yo en el cambio.

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Written by Mirichan

abril 30th, 2012 at 8:00 am

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Algo de pudor…

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Cuando heredas las medidas de tu abuela, comprar sujetadores se convierte en un suplicio. Primero porque los que te gustan no te valen y los que te valen no te gustan. Y luego porque todos los que reducen, colocan o separan un pecho abundante, para que no parezca una masa deforme donde deberías tener dos bonitas lolas, cuestan un pastizal. Vamos, que yo pago 50 euros por un suje (sin braguitas a juego, que no creas tú se hernian estos fabricantes de ropa interior) y me parece un precio de lo más conveniente y normal.

Hasta ahora.

Cuando viajé a Edimburgo tuve tiempo para ir de compras y me animé con la sección de ropa interior de Marks and Spencer. Pero como las tallas son tan raras en Reino Unido (32, 34, 36 y luego letritas como DD, E, G…) pues lo hice bien desde el principio. Fui al probador y le dije a la dependienta: “no tengo ni idea, please help me”. Yo iba convencida de que iba a necesitar tamaños especiales o tallas grandes especiales o algo similar; y aquella moza me dijo que de eso nada: mi pecho es completamente normal y todos los modelos de la tienda me podrían servir. TO-DOS.

Así que me lancé a las puntillas, los lazos, las transparencias y los colores llamativos, que es lo que nunca puedo comprarme en España. Y por menos de 40 euros me compré dos sujetadorazos que me he puesto a todo trote (quita y pon desde septiembre) y han aguantado como campeones; tengo ganas hasta de enmarcarlos. Hace unos días empecé a preocuparme porque tanto uso, se están quedando viejitos muy rápido. Así que me he metido en la página web de marks and Spencer y como reparten a domicilio y yo sé mi talla de memoria porque me midió aquella dependienta tan agradable, he pedido cuatro sujes más. Azul fosforito, dos negros y uno blanco. Todos de encaje y de puntillas, pero que sujetan y tienen tirantes de calidad. Me ha salido cada uno a 17 euros, contando con gastos de envío y todo.

Y como quien no quiere la cosa, la actividad que menos me gustaba cuando iba de compras, es ahora mi preferida. Vamos, que me encanta meterme en la web de M&S y cotillear las colecciones y sentirme mujer pensando en lo bonito que va a quedar contrastando con mi blanquísima piel. Estoy tan contenta que me apetece hasta enseñarlos según me subo en el autobús para ir a trabajar, después de comer en la oficina y publicando una foto en el blog. Menos mal que todavía me queda algo de pudor… también heredado de mi abuela.

marks_spencer_bra

Written by Mirichan

abril 27th, 2012 at 8:00 am

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Síndrome de Ovarios Poliquísticos

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Hace aproximadamente dos años que me diagnosticaron Síndrome de Ovarios Poliquísticos, que es una enfermedad endocrina. Yo no sabía que lo tenía y de hecho, los médicos y yo nos dimos cuenta de rebote, cuando acudí al ginecólogo a pedir consejo sobre mi vello facial. Por eso me he animado a escribir este post, para que las chicas que lo tienen se sientan acompañadas y aquellas que quizá lo padezcan sin saberlo busquen una opinión médica.

Para explicar el SOP rápidamente os contaré que las todas mujeres tenemos hormonas como progesterona, estrógenos y andrógenos. Las mujeres con SOP tienen un desequilibrio en estas hormonas, normalmente porque producen muchos andrógenos. Este desequilibrio hormonal hace que se produzcan quistes en los ovarios (en realidad estos quistes son óvulos que no han terminado de madurar a causa del problema hormonal) y de ahí le viene el nombre: síndrome de ovarios poliquísticos.

Si tienes varios de los siguientes síntomas, es posible que tengas SOP:

Quistes en los ovarios (esto lo sabrá tu ginecólogo al hacerte una ecografía de los ovarios)

Reglas muy irregulares o ausencia de regla

Hirsutismo o vello en lugares típicamente masculinos, como en la barbilla, las mejillas, el pecho…

Niveles anormales de alguna de las hormonas (lo sabrán si te hacen un análisis de sangre)

Yo estoy contenta de haberlo descubierto. Primero, porque de esa forma he empezado a tomar anticonceptivos orales para controlar desde ya mis niveles de andrógenos (sinceramente flipé en colores cuando vi los resultados de los análisis: quintupliqué los niveles de andrógenos de una mujer normal).

Además de eso, he acudido a la depilación láser para mi vello facial (afortunadamente sólo en la barbilla, aunque hay casos mucho peores) advirtiendo al centro médico donde la estoy haciendo que mi problema es hormonal para que tomen las precauciones necesarias.

Además, he comprendido las complicaciones que tendré si en un futuro quiero quedarme embarazada y saberlo antes de estar activamente buscando un bebé es mucho mejor porque me ha permitido hablar con Arol tranquilamente y planear nuestro futuro familiar conociendo mi problema.

Por último, he tomado consciencia de que bajar de peso es para mí muy importante, ya que una de cada dos mujeres con SOP tiene sobrepeso (una correlación muy interesante) y muchos estudios recomiendan que el IMC no sea superior a 30 bajo ningún concepto.

¡¡Y pensar que antiguamente las mujeres con ovarios poliquisticos eran tratadas simplemente como mujeres gordas y con barba!!

femeneidad

Written by Mirichan

abril 26th, 2012 at 8:00 am

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Besos, padres e hijos

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En mi casa no somos muy besucones. Mis padres nos han dado muchos mimos y muchos besos cuando éramos bebés y niñas, pero a partir de los once o doce años hemos parado de forma natural de expresar físicamente todo lo que nos queremos. Es por eso que yo no soy excesivamente cariñosa con la gente en general (no así con Arol o con amigos muy cercanos o mi hermana pequeña).

niña uesugui

(Ilustración de Tadahiro Uesugi) 

El otro día unos padres llevaban a su hijo al colegio en el autobús. Llegó la parada y el padre y el niño se bajaban mientras que la madre se quedaba dentro del bus para continuar a su trabajo. El niño, de unos cinco años, se despidió de su madre; y la mujer le dio un beso a su hijo en la boca. No es la primera vez que veo a padres e hijos que algunas veces se besan en los labios si el beso cae ahí.

Por supuesto que es un beso inocente, una demostración de amor maternal, tanto como si se lo dieran en la mejilla o en la frente. Que no tiene ninguna connotación sexual es algo completamente incuestionable desde mi punto de vista. Pero para mí es bastante raro ver a adultos besar a un niño en la boca. Quizá es porque mis padres y yo siempre nos hemos dado besos en las mejillas, a lo mejor en las familias más cariñosas los labios son un lugar más.

Pero ¿qué pasa cuando te haces mayor? ¿Cuándo tienes veinte o treinta años? ¿Das besos en la boca a tu padre, a tu madre, a tu novio, a tus abuelos, a todo quisqui en general?

Written by Mirichan

abril 24th, 2012 at 8:00 am

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La alianza

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alianzas

Me casé el 29 de enero de 2010 y ese día Arol me puso una alianza en mi dedo anular y yo le puse otra en el suyo. La mía era muy especial porque fue la misma que mi abuelo llevó cuando se casó en 1937. Así que desde el día de mi boda la llevé puesta y tan contenta. No soy de la opinión de que haya que rechazarla porque es un símbolo que significa que has perdido tu libertad y ¡OH dioses! ahora perteneces a alguien; de la misma forma que tampoco creo que haya que llevarla obligatoriamente porque si te la quitas seguramente pretenderás engañar a tu cónyuge a la mínina oportunidad que te surja.

Yo estoy casada en lo más profundo de mi corazón y una alianza me parece un símbolo tan miserable de ello que ni se me pasa por la cabeza darle toda esa trascendencia.

Hace un mes más o menos, estaba poniéndome crema antes de irme a dormir y me la quité para que no se embadurnara. Y me dormí sin ella. Por la mañana me levanté y decidí no ponerme ningún anillo. Así fueron pasando los días. Al cabo de unas semanas me puse otro anillo diferente, uno grande y muy chulo que queda mejor si lo llevas solo, dándole protagonismo a tope. En resumen, que llevo como un mes sin llevar la alianza de mi boda.

Me parece muy curioso el nombre que tiene: alianza, como el acuerdo estratégico entre dos personas. En nuestra cultura se coloca en el dedo anular de la mano izquierda y dicen que es así porque en ése dedo hay una vena que llega hasta el corazón (y así simbolizamos al amor, aunque amar lo que se dice amar, lo hagamos con el cerebro, igual que escribir, leer y un montón más de cosas bonitas).

¿Algún anillo o complemento que te guste llevar siempre y no quieras dejar nunca en casa? ¿O eres como yo y no das importancia estratégica a los accesorios?

Written by Mirichan

abril 22nd, 2012 at 10:35 am

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El ritual de las tardes

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Todos tenemos un ritual de limpieza y aseo por las mañanas. La ducha, vestirse, lavarse los dientes, arreglar el pelo, ponerte ropa limpia… Nos preparamos para ir a la oficina (o para teletrabajar) en nuestras mejores condiciones de higiene personal. Y cuando no trabajamos por supuesto que hay que hacerlo igualmente, aunque quizá con un poco más flexibilidad en los horarios.

Hoy vengo a hablar sobre la rutina de la tarde. Y es que yo, después de comer en la oficina y lavar el táper y demás utensilios, realizo un cierto ritual de repaso de esa higiene.

clean1- Me lavo los dientes. Intento superar los dos minutos cepillando, para asegurarme que quedan limpios y sin rastro de comida. No quiero tener caries y tampoco quiero que mis compañeros sepan qué he comido cuando hable con ellos durante la tarde.

2- Me huelo el sobaquillo. Porque yo durante el día sudo, y si hace calor puede que empiece el olor a sudor. Si es así, me aseo como puedo con agua, jabón y toallitas húmedas y acto seguido me pongo un poco de desodorante. Normalmente con eso es suficiente porque la ducha hace el trabajo más profundo, lo del mediodía es solo un repaso.

3- Me pongo crema en la cara. Mi piel se reseca un montón con los aires acondicionados y las calefacciones, así que me la vuelvo a hidratar un poco para que esté resplandeciente.

4- Me recoloco el pelo. A veces es solo peinar un poco las puntas y otras veces es rehacerme la coleta. O colocar otra vez las horquillas.

5- Me pongo un poco de colonia, para volver a oler igual de bien que cuando llegué por la mañana a la oficina.

6- Y ya para terminar, me lavo las manos. Con agua y jabón, durante un rato más grande que cuando las lavo después de hacer pis. Y luego me pongo mi crema para las manos de la marca Eudermín, que me las deja suaves y con un olor riquísimo.

En los diferentes puestos de trabajo que he tenido no había muchos compañeros que tuvieran un sistema similar. No digo que el mío sea el mejor y que tenga que ser obligatorio (ni mucho menos) pero es que algunos ni siquiera se lavaban los dientes después de comer. Y entonces como siempre, pienso que seguramente “lo normal” sea no hacer ninguna de las cosas que yo hago y esperar a llegar a tu casa.

Pero eso sí, yo siempre huelo bien.

¿Soy una maniática de la higiene personal y deberían encerrarme por obsesivo compulsiva? ¿O es posible que las demás personas también tengan rituales como el mío y yo no me haya enterado? ¡Chan chan, nunca lo sabremos!

Written by Mirichan

abril 20th, 2012 at 8:00 am

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¿Cómo contestas al teléfono?

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Seguro que ya os habéis dado cuenta, pero cada persona responde el teléfono de una manera. Cuando suena mi teléfono y es alguien que conozco, casi siempre digo “¡Hola!”, excepto si es Meli (entonces respondo Pavaaaaaaaaa) o mi madre, a la que le digo “Señora”. Si es una llamada de un número que no conozco, entonces digo “¿Si?” y pongo toda mi atención en escuchar.

telefono verde

Lo que más mola es ver a mis compañeros ingleses responder. Suena y ellos pulsan la tecla de contestar diciendo “Steph speaking”. Para mi es super raro hablar de mí misma en tercera persona, en plan “Mirichán al habla”. Pero cada cultura, tiene la suya…  Todavía me acuerdo de mi amiga Kyoko, una japonesa que conocí en Rumanía, que respondia diciendo “moshi moshi” (yo me reía un montón, siempre estaba deseando que le sonara el teléfono!) o el “pronto” que dicen los italianos o el “aló” de Chile.

Lo que está claro es que el “¿Digame?” ya está completamente pasado de moda :-)

Written by Mirichan

abril 18th, 2012 at 8:00 am

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El primer sushi que hago sola en mi casa

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Últimamente me da por hacer cursos. Que si el sushi, que si el reiki… Y luego toca practicar lo que he aprendido, con cualquier excusa, como que ayer fue Jueves Santo y no tuve que trabajar, así que tenía todo el tiempo del mundo para darlo todo con los granos de arroz. Eso y que mi amigo César y yo hemos quedado que a finales de Abril cenaríamos los cuatro en nuestra casa a base de sushi hecho por nosotros. Como no me ponga las pilas para coger destreza, me veo llamando al Telesushi media hora antes de que lleguen a cenar.

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Written by Mirichan

abril 6th, 2012 at 8:42 am

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De cuando vives con alguien con una discapacidad física temporal

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Como todos habéis leído, el 10 de marzo Arol se hizo un esguince al tropezar con un bordillo en la calle. Fue cuestión de despiste (por no mirar dónde pisaba) y de mala suerte (porque justo ahí había un desnivel en la acera bastante importante).

Arol llevó escayola y no pudo apoyar el pie durante doce días. Tuvimos que viajar a Asturias tres días, fuimos al Hospital a ver a la recién nacida de unos amigos, pero nuestras salidas fueron drásticamente reducidas y limitadas.

A partir de que le quitaron el yeso, empezó a hacer pequeños movimientos y a apoyar un poquito el pie, aumentando cada día el peso que dejaba caer sobre esa extremidad. Pudimos empezar a dar pequeños paseos y la mejoría era notable cada día.

Durante estas tres semanas he aprendido muchas cosas. Y quería dejarlas en un post para la post-eridad.

1. La gran aventura de la ducha.

Arol se duchó prácticamente todos los días, tuviera escayola o no. Metimos una silla en la bañera y se sentaba en ella. Nos duchamos muchas veces juntos para poder ayudarle dentro de la ducha pasándole el jabón o regulando la temperatura. El truco de la bolsa de basura atada a la pierna sigue funcionando muy bien; para los dedos del pie escayolado (que eran visibles) usábamos toallitas.

2. Los taxis, nuestros grandes amigos.

Para ir prácticamente a todas partes hemos utilizado un taxi. Incluso para el centro de salud, que está a escasos cinco minutos de nuestra casa. Caminar con muletas (sin poder apoyar un pie) es muy cansado sobre todo para las manos, que son las que aguantan el peso en cada “saltito”. La mayoria de veces el precio de las carreras no superaba los 3 euros, pero merecía la pena pagarlo porque facilitaba mucho los desplazamientos de Arol.

También hemos aprendido medidas de seguridad a tener en cuenta dentro de un coche; como que si vas con muletas estarás más cómodo en el asiento delantero pero las muletas deben ir siempre en el maletero porque si tuvieras la mala suerte de tener un accidente, te las clavarías en tu abdomen o en el pecho.

3. Las medicinas que sirven y las que no.

Arol tuvo que pincharse heparina en la barriga los diez primeros días. No le gustaba mucho hacerlo, pero la idea de un trombo era mucho peor. El ibuprofeno le ayudó mucho con el dolor, pero lo mejor de todo fue tener el pie permanentemente elevado.

Cuando le quitaron la escayola, tenía todavía el pie inflamado y un moratón importante. El agua con sal también le ayudó mucho, decía que “le relajaba”. También utilizamos una tobillera de las normales que venden en la farmacia para contener la inflamación, y le vino muy bien. Por último, le pusimos “fastum gel” (mítica crema para el dolor y la inflamación en golpes y torceduras) pero nos dimos cuenta que no servía para nada porque al tenerlo tan hinchado, el principio activo no llegaba al “foco” del asunto.

4. Dormir (o no dormir).

Arol tenía que dormir boca arriba todas las noches, con la pierna apoyada encima de varios cojines, para mantenerla en alto. Le daban tirones en la espalda al estar tanto tiempo en esa postura, los cojines se movían y el pie comenzaba a dolerle porque lo había bajado. Algunas noches roncaba (y me despertaba).

Nuestro descanso no era bueno, pero lo compensábamos con alguna siesta los fines de semana (ya que no salíamos, por lo menos dormíamos!)

5. Estado de ánimo.

Durante todo el proceso, yo he estado muy cansada porque tenía que trabajar, ayudar a Arol en casa y dedicarme a todas las tareas domésticas (limpiar, comprar, cocinar; lo que normalmente hacemos entre dos, me tocó cargar con ello a mí sola). Evidentemente lo hice porque quiero a Arol y quiero que esté bien; pero tuve muchas charlas con mi madre, con mi hermana y con mi amiga Meli del tipo “no puedo más, estoy cansadísima”.

Arol también tuvo sus estados de ánimo variables. Además del desánimo evidente causado por el dolor y la incomodidad de no poder moverse; experimentó frustración porque no podía ayudarme a hacer nada. Me dí cuenta y le asigné pequeñas tareas que podía hacer desde el sofá, como pelar patatas o coser un botón.

Se sintió solo (porque yo iba a trabajar cada día), aunque algunos amigos pasaron por casa a visitarle y eso le animaba un montón; los que no podían venir le llamaban o hablaban con él a través de internet y eso le hacía sentir mucho mejor.

 

Resumiendo: un esguince es una discapacidad temporal y muy leve, pero el hecho de tener que sorpotarlo durante tres semanas me ha hecho pensar y ver de otra forma a las personas que convicen toda su vida con un problema físico que les hace tener dificultades para llevar a cabo las cosas que nosotros consideramos como muy normales.

También me he dado cuenta de que Arol y yo repartimos todas las tareas domésticas; no me puedo imaginar cómo es tener que hacer todo solo en tu casa permanentemente porque tu marido no colabora. Estas tres semanas han sido durísimas, me han agotado física y mentalmente. Tengo suerte de que Arol sea tan participativo en la gestión de nuestro hogar; aunque tengo claro que yo no comulgaría con la opción contraria.

Me quedo con lo positivo: toda la gente anónima que sin conocernos de nada nos ayudó. Las enfermeras de la Paz, la traumatóloga, el MIR de Traumatología, el celador, los seis taxistas que cogimos en varios momentos, los tres porteros de nuestro edificio que siempre nos acompañaron al ascensor y nos sujetaron la puerta, el interventor del tren Madrid – Oviedo, las tres profesionales del servicios Atendo de Renfe que nos ayudaron a desplazarnos por las estaciones en silla de ruedas, nuestra médico de cabecera, el traumatólogo del centro de especialidades…

Volvemos a la vida normal con un esguince en las neuronas que nos avisa de que somos unos privilegiados por tener dos piernas y una salud de hierro.

Written by Mirichan

abril 4th, 2012 at 8:00 am

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Fast food

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Lo escucho cada día en mi oficina: bajo a comprar comida. Y vuelven con bolsas llenas de sándwiches de Rodilla o de Viena Capellanes. Que para un día no están mal, claroqueno, pero comer cinco días a la semana sándwiches me suena a mí que no es muy sano. Yo, que ando con mi táper para arriba, táper para abajo, les pregunto: ¿no te gusta cocinar? Y resulta que sí que cocinan, lo que pasa es que “no tienen tiempo”. “Para cocinar hay que tener tiempo, hay que dedicarle sus buenas horas”.

Cada uno es libre de poner las excusas que quiera, pero eso de que para cocinar hay que tener tiempo es tan cierto como decir que para ducharse hay que tener tiempo. ¿Cuántos vienen al trabajo sucios? Ninguno (gracias a Dios, solo me faltaba). ¿Cuántos vienen al trabajo malcomiendo? La mayoría.

Supongo que será por desconocimiento o pereza, pero hay platos que puedes llevar a la oficina y que no tardas más de quince minutos en preparar. Una ensalada. Un puré de verduras en la olla express. Un buen plato de pasta integral. Un arroz blanco con una lata de calamares en su tinta. Unas alcachofas de lata pasadas por la sartén con un poco de jamón.

Mi familia y la de Arol están lejos, así que la opción de “mami prepárame el taper” no es una posibilidad. Y sin embargo, todos y cada uno de los días de la semana, Arol y yo comemos platos caseros, elaborados por nosotros y que aportan nutrientes importantes a nuestro cuerpo. Y por supuesto, ¡esto no implica que nos quedemos sin tiempo para ducharnos!

a comer

Written by Mirichan

abril 3rd, 2012 at 8:00 am

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