Las Misiones Jesuíticas
Es sabido por todos que los Jesuitas tuvieron un papel muy importante en América del Sur con la creación de las Misiones: pueblos de aproximadamente 5000 personas donde se evangelizaba pacíficamente a los indios guaraníes, a la vez que se creaba una estructura social y una red de seguridad para los propios indígenas, que huían de la esclavitud a la que eran sometidos por vecinos de Asunción y Brasil.
Hay muchas misiones esparcidas por el norte de Argentina y el sur de Brasil y Paraguay, si bien la más conocida y famosa es “San Ignacio Miní”. A pesar de que la he visitado no recomiendo acudir a estas ruinas porque están masificadas de turistas, son mucho más caras (50 pesos por persona, unos 10 euros al cambio) y están peor conservadas.
Si sólo tienes tiempo de ver una Misión, mi consejo es que te acerques a Santa Trinidad, que está en Paraguay. No solo por el subidón de adrenalina de cruzar la frontera y tener otro sello en tu pasaporte; sino porque es más barata (cuesta 25.000 guaraníes, que son como 5 euros al cambio) y apenas hay gente visitándola: Arol y yo la vimos completamente solos. Otro factor a tener en cuenta es que las ruinas están muy bien conservadas, incluyendo una catedral (no me puedo imaginar cómo hacían para construir edificios tan grandes aquí, cuando no hay infraestructura ni siquiera a fecha de hoy; no hay más que ver la foto para darse cuenta de las dimensiones de los muros y de los techos), un campanario (al que te dejan subir) y muchas de las casitas que los indios ocupaban.

He aprendido mucho de las misiones y mi visión de la conquista de América ha cambiado en algunos aspectos. Si bien es cierto que los españoles esclavizaron a los indios y les robaron sus riquezas (les engañaban y cambiaban el oro de América por espejos, ya que los indígenas nunca habían visto un espejo y quedaban maravillados), no se puede generalizar. Los Jesuitas también eran españoles, y ellos se entregaron en cuerpo y alma a proteger a los indios, tanto que al final la corona española expulsó a la orden religiosa de toda América del Sur.
Algunos detalles que te dan una pista pueden ser…
- el idioma oficial de las misiones era el guaraní, no el español. Es decir, que los religiosos aprendían el idioma de los indios. Yo misma leí un padre nuestro en guaraní que imagino que rezaban todos juntos en la misa de aquella época.
- la esperanza de vida de los indios guaraníes era de 36 años cuando llegaron los jesuitas. Cuando se fueron, vivían más de 60 años.
- tenían propiedad privada (cada familia tenía su huerta en la que sembraban lo necesario para comer y vivir) y también había una cierta “propiedad colectiva“, ya que todo lo que se cultivaba en los campos colectivos (que eran propiedad de Dios) se utilizaba para el trueque con otras provincias (como por ejemplo, mate a Perú). De esa forma, las viudas y los huérfanos podían también vivir sin pasar necesidades.
- una de las costumbres de los guaraníes era la antropofagia (canibalismo). Los jesuitas consiguieron que pararan de comerse a sus semejantes. Vale que esto es una censura de la libertad de pensamiento guaraní, pero creo que el valor de la vida en este caso es más importante.
Cuando los jesuitas se marcharon, los indios guaraníes abandonaron las misiones y volvieron a vivir en la selva. En las creencias guaraníes está la búsqueda de “una Tierra sin Mal”, en la que creen firmemente.Un lugar donde no existe la enfermedad ni el sufrimiento.
Y es que no son tan distintos a nosotros: ellos también creen en un Paraíso.

(Las fotos, como siempre, las ha hecho Arol)




Buen post, Miri. Ya está bien de autoflagelarnos por los pecados cometidos en el pasado y no ver las cosas buenas que se hicieron.
[Responder]
Banyú
17 oct 11 @ 13:02
[...] vez vimos las misiones jesuíticas, dejamos atrás la ciudad de Posadas y nos fuimos en autobús (cinco horitas de nada) a Iguazú, [...]
Cataratas de Iguazú at Expatriada (en Madriz)
20 oct 11 @ 1:41