Expatriada (en Madriz)

Un bulto en un pecho

15 comentarios

En las pasadas Navidades, yo estaba un día terminando de ducharme en mi casa de Asturias, para a continuación salir y darlo todo con la bandeja de los turrones. Me fui a poner el sujetador y noté un bulto en un pecho. Justo debajo del pezón, no muy grande, pero consistente, esférico, claramente diferenciado del resto de las cosas que hay debajo de la piel de las mamas. En ese momento, noté un clarísimo sudor frío y pensé: ya está, así es como se descubre un cáncer.

Salí del baño y se lo conté a mi madre, que inmediatamente me palpó el pecho. Le restó importancia, pero me dijo eso de “en cuanto vuelvas a Madrid, tienes que ir al médico”.

exploracion mamas

Volví a Madrid cargada de regalos navideños y con muchos planes para el 2011. Pedí cita para mi doctora de cabecera, que también me palpó. Inmediatamente, volante prioritario para la ginécologa, que me hizo una ecografía allí mismo. Me dijo que no podía decirme nada, que quería una prueba que fuera más eficaz y que me enviaba a la Fundación Jimenez Díaz, uno de los centros claves de Madrid en cuanto a terapia oncológica.

A los pocos días, me encontraba sentada en la sala de espera de ese centro hospitalario. A mi lado, una chica con un pañuelo sospechoso en la cabeza. En mi cabeza no había pañuelo, había promesas.

Prometo que si no es cáncer, iré más a la iglesia. Prometo que si no es cáncer, iré a ver a la santina. Prometo que si no es cáncer, seré mejor persona.

Me hicieron las pruebas. Yo preguntaba qué veían, qué eran aquellas sombras que se aparecían en la pantalla del ecógrafo. Pero tampoco quisieron decirme nada, porque es tu ginecóloga la que debe informarte. Me fui de allí muerta de miedo, porque por segunda vez nadie me había querido decir nada.

Prometo que si no es cáncer tendré más paciencia. Prometo que si no es cáncer purgaré mis pertenencias y viviré sólo con lo necesario. Prometo que si no es cáncer no me quejaré más de que mis pechos son demasiado grandes.

A los pocos días estaba de nuevo en la consulta de la ginecóloga. Ella tenía abiertas aquellas fotos de sombras en la pantalla de su ordenador, y las escudriñaba con atención, como si fuera uno de esos puzzles en tres dimensiones y esperara ver un dragón echando fuego por la boca.

Y entonces me lo dijo.

“Míriam, tienes un tumor”

Y yo lloré hasta que la consulta se inundó y el fuego del dragón se apagó con mis lágrimas.

“Míriam, no llores mujer, que es benigno. Es un fibroadenoma”.

Hablamos de probabilidades, de causas, de soluciones. Me dijo que lo mejor era esperar y no hacer nada, simplemente ver si algo cambia, si se hace grande, si comienza a doler, si dentro de seis meses ha cambiado de forma o empieza a reproducirse.

Durante estos seis meses, he intentado no palparme mi bulto compulsivamente, convencida de que si lo acaricio con la punta de mis dedos, se creerá que le he cogido cariño y se quedará ahí.

Cada vez que he tenido gases, durante estos seis meses, pensé que eran bombas de hidrógeno fabricadas por mi cuerpo para atacar y disolver el fibroadenoma.

Cada vez que me reía muchísimo, pensaba que los terremotos de risa harían que se rompiera en muchos pedazos y desaparecería.

Y no he escrito nada durante seis meses sobre mi bulto en el pecho porque pensaba que me daría mala suerte hacerlo.

Y hoy ya habían pasado seis meses, así que fui a que volvieran a mirarme mi bulto. Me tumbé en la camilla buscando al dragón de fuego, que me observaba con sus ojos amarillos detrás de la máquina de sombras de fibroadenoma. El jueves que viene tendré la explicación definitiva de mi ginecóloga, pero lo que me han dicho hoy es que mi fibroadenoma se está haciendo más pequeño. Ha menguado un milímetro, ahora tiene unos 5 de diámetro. Las bombas de hidrógeno funcionan, la Santina también.

Cuando he vuelto a casa, además de hablar con las personas que durante este tiempo han estado más pendientes de mí, he abierto la página web de la Asociación Española Contra en Cáncer (aecc). Y me he hecho socia, con mi correspondiente aportación mensual. Y cuando en el formulario de inscripción me preguntaban que por qué me interesaba, les escribí que esta vez me he librado pero ¿y si no? Habría acudido a ellos para que me ayudaran con el apoyo de los grupos de enfermos (y ex-enfermos, porque el cáncer también se cura), me habría beneficiado de sus investigaciones y seguramente habría utilizado sus servicios de información y acompañamiento en la enfermedad. Veintidos mil mujeres son diagnosticadas de cáncer de mama cada año.

Y ahora, me voy a fabricar bombas de hidrógeno con mi dragón de fuego, porque en otros seis meses quiero que mi bulto esté más pequeño… aunque sea un sólo milímetro. Y espero seguir riéndome mucho, yendo muchas veces a ver a mi santina, rezando y acordándome de mi abuelo en cada iglesia y sintiendo mucho amor.

Post dedicado a Carmen Santurio


Entradas relacionadas:

Yo y el metro. Zapatos.
La lista del Euromillón
El desayunador
Un plan B

Escrito por: Mirichan

septiembre 1st, 2011 @ 6:56 pm

Publicado en: La vida es asi

Etiquetado como , , , ,

15 comentarios en el post titulado'Un bulto en un pecho'

Subscríbete a los comentarios RSS o haz un TrackBack en 'Un bulto en un pecho'.

  1. Señorita Mirichan ha hecho usted que casi se me salga el corazón por la boca

    me alegro de que no haya sido nada.

    ABRAZO GRANDE

    [Responder]

    Mirichan Reply:

    @dragonflyrs, quería transmitir un poco lo que yo sentí en todo el proceso; ¡¡veo que lo he conseguido!! Aunque como tu dices, no ha sido nada: estoy sana como una manzana y valorando mi salud más que nunca! Besos grandes!

    [Responder]

    dragonflyrs

    1 sep 11 @ 20:13

  2. Menudo trago, Miri. Ojalá que te libres esta y todas las demás. Describes exactamente la misma situación, incluso por tiempo, que la de la novia de mi hermano. La diferencia es que a ella le ha disminuido ligeramente en uno… pero le ha salido uno nuevo en el otro pecho. Mi familia es contribuyente de dos asociaciones locales en la Costa del Sol, atendieron a mi abuelo con todo el amor que se merecía y supieron darnos las fuerzas necesarias al resto de la familia (han pasado 8 años, pero las lágrimas siguen corriéndome por la cara cada vez que me tropiezo con las palabras “cáncer” y “abuelo”). Yo solamente doné el dinero que me quedaba en mi cuenta del banco español antes de cerrarla por completo antes de irme del pueblo, con la esperanza de que sirviera para llevar mantener fluyendo esa gotita de esperanza y consuelo que un día nos trajeron a nosotros.

    [Responder]

    Mirichan Reply:

    @mortiziia: Mis mejores y mas esperanzadores deseos para tu “cuñada”. La verdad es que se pasa muy mal sobre todo por la incertidumbre y el pesimismo.

    ¿Sabes? Una de las cosas que me ha gustado de los de AECC es que no te piden una cantidad mínima de dinero: dicen que no hay cantidades pequeñas. Cualquier esfuerzo cuenta!

    [Responder]

    mortiziia

    1 sep 11 @ 20:22

  3. Para mi,es bastante dificil,leer sobre esto,me ha pasado el tema bastante cerca de una persona a la que quiero con locura,pero ahora realmente se el miedo que se siente,la minima posibilidad de que este tema te toque tan de cerca,como que te pueda pasar a ti.
    Por una parte no quiero saber nada,no quiero oir hablar del tema,es imposible que eso le pase a alguien de mi familia,el miedo que siento es horroroso,no puedo evitar el pensar que si algo te pasara yo me quedo sola,se me haria imposible el pensar que me falta mi hermana mayor,”mi protectora”,eres fuerte,intocable,no te puede pasar nada malo,y aunque estas sana como una manzana,tienes prohibidisimo el echo de ponerte mala,no te lo consiento,asi que ya sabes,haz lo que quieras pero tienes q durarme toda la vida.

    Te quiero mucho caracuiqui,que se que no lo digo nunca,y no esta de mas el hacerselo saber a la otra persona de vez en cuando.

    [Responder]

    jaraida

    1 sep 11 @ 22:29

  4. Esa ginecóloga no tiene corazón, menudo susto, guapa. A ver cómo evoluciona, reconforta ver que por ahora va bien. Un beso, nos vemos cuando queráis -llego mañana a Madriz-.

    [Responder]

    Juan Ángel

    1 sep 11 @ 22:48

  5. Hola, Miriam. :-)

    Me encanta saber que estás bien.

    [Responder]

    Ramma

    1 sep 11 @ 23:16

  6. Eres una luchadora, me alegró saber que había disminuido el bultito, ¿cuándo vamos a ver a La Santina?, tengo que darle las gracias porque tu bulto se vaya haciendo más pequeño y por tener a la mejor amiga del mundo mundial, te quiero linda.

    [Responder]

    Meli

    1 sep 11 @ 23:43

  7. Se me hubiera parado el corazón si no fuera porque mi mente está entrenada para ir leyendo el presente y el desenlace, todo a la vez. Buf, pero qué mal rato!! Me alegro horrores que no sea nada y con este post me has hecho recapacitar acerca de la importancia de ir al ginecólogo por mucho que personalmente me sienta como una vaca a la que meten mano…supongo que habrá que dejarse de prejuicios estúpidos y curarse en salud.

    [Responder]

    lifestraveller

    2 sep 11 @ 0:28

  8. Me alegra de que no sea nada Miriam. Que susto me has dado!

    Sigue riendo y disfrutando de la vida pues. Conozco bastante gente que después de pasar por algo parecido (o peor) me ha dicho que esa experiencias les ha hecho apreciar más el dia a dia.

    [Responder]

    ssandreta

    2 sep 11 @ 8:43

  9. Jooooo, a ver si sales del todo. Estas cosas me dan mogollón de cosa. Ánimo ahí! Yo tengo pesadillas con eso, de hecho cualquier cosa rara que me toco ya me imagino que me voy a morir. :S

    [Responder]

    Tania

    2 sep 11 @ 13:43

  10. Jo Miri, que susto! he leido todo el post sin respirar. Me alegro de que sea una falsa y menguante alarma. Un beso!!

    [Responder]

    Irene

    2 sep 11 @ 22:44

  11. Me he quedado de una pieza según te iba leyendo… De estas cosas que te cuentan y lo primero que te viene a la mente es: “Joder… no tenía ni idea, qué mal lo habrá tenido que pasar…”. Pero claro… ya después piensas y dices: ¿y cómo iba a tener idea si lo acaba de contar? Pues algo así…

    Sólo decirte que me alegro de que no haya sido nada y que como a mí la palabra tumor me suena super fea ya sea tanto para bien, como para mal (para mal evidentemente me suena peor aún), pues que te mando desde aquí más bombas de hidrógeno para que se te quite ya del todo.

    Un beso grande, guapa.

    [Responder]

    Yo

    3 sep 11 @ 13:37

  12. Te mando cientos de risas enlatadas, para generar terremotos que hagan que dentro de 6 meses el tumor no haya disminuido un milímetro, sino por lo menos 3!!

    Un beso!

    [Responder]

    hEZz

    3 sep 11 @ 17:36

  13. Me alegro mucho de que haya decidido ir haciénfose más pequeño. Un susto, sin duda, enorme y unos meses de tensión, pero lo más importsnte es lo que no es, así que a seguir sonriendo! Un besote

    [Responder]

    Lau

    3 sep 11 @ 20:39

Deja tu comentario: