Debe ser que fui algo buena en 2010
Ser Expatriada tiene cosas buenas y cosas muy buenas. También tiene alguna mala, pero esas es mejor no contarlas ni pensarlas. Una de las cosas requetebuenas es que los Reyes magos llegan el 24 por la noche, porque el día 6 de enero yo estoy dándolo todo en Madriz, y aunque si se puede le hinco el diente al roscón, los regalos se reciben siempre en Asturias.
Este año 2010 he debido de ser requetebuena, porque ¡hasta tengo qe escribir dos posts para dividir la ingente cantidad de regalos que he desenvuelto y agradecido efusivamente hasta el éxtasis!
La primera entrega vengo a contarla hoy. Y lo primero es siempre la fotaca.
Estas Navidades los Reyes Magos me han traído: unos zapatos clásicos, de salón, pero muy ponibles sobre todo para ir a Trabajarah y a eventos varios que una tiene que ir marcando presencia. Una manta eléctrica, de las pequeñitas, porque desde que me dió el dolor fulminante en la espalda como aviso del estrés laboral he aprendido que el calor es bueno para los dolores de musculos y huesos, y que un pinchazo con una aguja “así” de grande hay que evitarlo por todos los medios. Una bolsa de agua caliente con su correspondiente funda de leopardo en “peluche”. Las bolsas de agua caliente son un gran invento de la humanidad, sobre todo de la parte que siempre tiene los pies fríos. Una mug de esas que te traen tres tizas blancas para que escribas en ella: estoy ansiosa por ver mis frases de inspiración matutina a las siete y media de la mañana. Un conjunto de pendientitos y de gargantillita de Swarosvki, que es mi primera cosa de joyería de marca que tengo en mi vida y que hace ilusión, aunque no sé si tendré ocasión digna de ponérmelos. Un boli azul con mi nombre en la solapita. Dos libros: Angeles Caso y Javier Reverte. Un monedero para la calderilla, que siempre parezco una casa de cambios con tanta monedita. Una libretita de Kukuxumusu. Un atril para la flauta, de los que se ponen de pie en el suelo; porque tengo uno pero es de mesa y cuando llego al último pentagrama estoy encorvada hacia abajo y tengo miedo de que me salga chepa o de tener que usar la manta electrica por la contractura muscular que me voy currando yo sola, sinfonía a sinfonía.
La segunda parte de los regalos, mañana. Yo creo que lo mejor es que no leais las dos entradas, porque voy a generar un montón de cartas de reclamación a los Reyes Magos y tengo miedo de que se arrepientan y quieran llevarse alguna de las maravillas que, como decía antes, he desenvuelto y agradecido efusivamente hasta el éxtasis el pasado 24, después de cenar.




Hay que ver! Qué bien te has portado! (y qué gusto da ver a alguien a quien le gusta todo lo que le regalan).
Un beso muy fuerte!
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Paloma Abad
30 dic 10 @ 12:31
Mimitos para tu espalda! el calor va genial para esos dolores :*
besos
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dragonflyrs
5 ene 11 @ 21:41