Sigue nadando, siempre.
Es sabido por cualquier lector medio de esta bitácora que desde hace algo más de un año estoy trabajando en una fusión empresarial. Dos empresas muy distintas que tienen que llegar a ser una; pero no una cualquiera: una más eficaz, más fuerte y con menos amenazas. La mejor. Todas las personas que formaron parte del proyecto han trabajado para alcanzar lo inalcanzable y no se han escatimado horas, lágrimas, discusiones, reuniones y estrés.
Para celebrar el cumplimiento del DAY ONE nos regalaron a todos un termo para el café, individual, con nuestro nombre grabado. Nos dijeron que habíamos hecho historia, y que era una forma bonita de hacernos saber que nuestros nombres jamás se borrarían. MIRIAM, pone el mío.
Ahora, voy al starbucks con mi termo y pido que me pongan el café en él. No sólo me ahorro 40 céntimos por bebida (piénsalo, diez cafés son cuatro euros!), sino que también evito la generación de más basura y envases (tengo mis dudas de que starbucks recicle, después de lo que vi en uno de ellos hace un par de meses).
De paso, veo mi nombre grabado en la superficie metálica del termo y pienso que la pequeña Mirichán ha sido capaz de hacer algo profesionalmente grande; mucho más grande que ella misma. Abandoné los recursos humanos para meterme en un departamento financiero, un ámbito completamente desconocido para mí. Encima, estaban en mitad de una fusión; un proceso que jamás he vivido con anterioridad. He trabajado en inglés todo el tiempo; que no es mi lengua materna. Mi jefe viaja mucho, dejándome sola más de lo que me gustaría. Y he tenido que pedir, coordinar y tratar con personas de lo más distintas; con reacciones completamente opuestas. Cualquiera que hubiera hecho una quiniela cuando empecé, no habría apostado por mí, y no es reprochable: que los milagros existen solo lo debía saber mi jefe, que fue el que me contrató y supo que saldría adelante desde el principio.

Durante este último año me he repetido muchas veces mi tradicional “sigue nadando”. Y sin darme cuenta me he convertido en una especie de David Meca; porque dentro de unas semanas comienzo en otro lugar, con otras personas, otras responsabilidades… y de nuevo desde cero. Lo bueno, amigos míos, es que empiezo desde cero. Algunos tienen menos suerte y empiezan desde menos diez. Sólo hay que… seguir nadando. Siempre.




Ains Míriam me ha emocionado el post
y es que tu eres GRANDE así con mayúsculas! y eres capaz de hacer un montón de cosas difíciles
Sigue nadando siempre!
besos y abrazos
[Responder]
dragonfly
12 oct 10 @ 23:02
Mis más sinceras felicitaciones por el trabajo realizado. Eres grande Miri!!!
[Responder]
Aique
13 oct 10 @ 12:39
Pero qué orgullosa estoy de mi chiquitina, aysss…sólo tengo elogios para ti, enhorabuena por ese pedazo trabajo que has logrado. Y siempre, siempre sigue nadando, o como decíamos no hace tanto sigue escalando la montaña que yo te llevo agarrada de mi arnés…qué ganas de verte y darte un achuchón.
[Responder]
Meli
13 oct 10 @ 20:22
Cierto, nunca hay que rendirse. Hay que luchar por salvar los obstáculos que se nos presenten… Mucha suerte en tu nuevo reto!
Besotes!
[Responder]
iPodGirl
14 oct 10 @ 12:45