Expatriada (en Madriz)

La Vejez

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Pensaba yo el otro día en los indicadores que a veces, se asoman a nuestras vidas, para recordarnos que somos un poco más viejos. Algunos de los ejemplos más fáciles son las arrugas, las canas, o los ardores de estómago.

Pero hay ejemplos mucho más rebuscados y extraños. Hoy os traigo la historia de cuando la abuela de Mirichán descubrió que ya no era tan joven.

Güeli, caminando hacia delante

Mi abuela, como muchos ya sabéis, es una moza asturiana de 72 esplendorosos años. Siete hijos y dos enviudamientos no han dejado muchas marcas en ella, que sigue desenvolviéndose sola para absolutamente todo. Hasta para echarse un novio.

La cuestión es que de un tiempo a esta parte, mi abuela está haciendo pequeñas cosas en su casa. No son reformas: son actos mucho más sutiles: quitar el antideslizante de debajo de las alfombras y directamente sujetarlas al suelo con chinchetas, dejar de ponerse tacones y utilizar zapatos bajos, cambiar su fabulosa bañera por un plato de ducha.

Ella no sabe que yo lo sé, pero he entendido que mi abuela tiene miedo a caerse, porque sabe que sus huesos probablemente ya no son los que eran. Porque percibe que su cuerpo no le responde como antes. Es el proceso natural de envejecimiento, un paso más dentro del ciclo naces-creces-terreproduces-mueres.


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Escrito por: Mirichan

julio 22nd, 2010 @ 7:41 pm

Publicado en: Lo Nuevo

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3 comentarios en el post titulado'La Vejez'

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  1. La verdad es que te admiro por cómo lo cuentas, como un proceso natural…

    A mí, esos pequeños detalles, en cierta forma, me deprimen, porque me demuestran que son mayores aquellos a quienes más quiero, y que tal vez pronto no estarán… algo en lo que no quiero pensar.

    Saludos!

    [Responder]

    Mirichan Reply:

    Bett: gracias por tu comentario. Yo también he tenido una fase en la que incluso afirmaba que mi familia nunca se iba a morir. Pero una vez fui a unas conferencias sobre la cultura africana y ellos decían que al morir alguien se alegraban porque por fin estaba descansando, después de sufrir tanto en la vida; además de que había que agradecer que hubieran compartido nuestros caminos.

    Intento creérmelo… aunque cueste.

    [Responder]

    Bett

    23 jul 10 @ 16:54

  2. Me encantan las historias de tu abuela, ojalá la tengas todavía muchísimos años gracias a las precauciones que tan sabiamente está empezando a tomar.

    Yo me he percatado de que me he creado varios indicadores o milestones para el paso de los años. El primero, que es el que acabo de pasar y el que me ha hecho darme cuenta del asunto, es el de los futbolistas: ya todos los futbolistas de éxito son más jóvenes que yo. El siguiente es el de los políticos, cuando los políticos sean más jóvenes que yo, y el último será el del Papa y la alta jerarquía eclesiástica. Y es que empiezas a hacerte mayor en algún momento y no te das cuenta hasta que te pillas refiriéndote a tu vecino de 60 años como “el chaval de al lado”…

    [Responder]

    mortiziia

    24 jul 10 @ 17:48

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